Una vida de inspiración con el Carnaval

Una vida de inspiración con el Carnaval

Por Damian Danilo Acosta

Sus primeros dibujos son un tesoro que guarda celosamente en uno de los rincones más ocultos del armario, allí donde la humedad y el moho penetran con el tiempo para diluir sus recuerdos. Los toma en sus manos, con cuidado los desdibuja su mirara, al contemplarlos se transporta de inmediato a los instantes de su infancia, cuando vivía en la vereda La Toma, un lugar cálido y hermoso con gente amable y trabajadora que cosecha frijol, tomate, cebolla y gran variedad de cultivos en el municipio de El Peñol (Nariño).

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“Cuando saco del armario mis dibujos y los miro vuelvo a mi infancia, a ese mundo mágico que despierto a través de gráficas y colores. Revivo esa experiencia que viví y que al pasar el tiempo he ido madurando con mis estudios en la Universidad y que ahora pulo en el carnaval, enriqueciendo mis conocimientos a lado de muchas personas”, reveló Wilson Erazo, quien a sus veintiséis años de edad y de la mano del maestro Carlos Bolivar Valdivieso crean la carroza ‘A todo señor, todo honor’, que exhibirán este 6 de enero en el Carnaval de Negros y Blancos de Pasto.

Su talento de dibujar y pintar se hizo evidente al despertar su infancia, en los primeros años de escuela cuando su profesor Jaidar Chamorro lo animaba para que retratará sus juegos, los que le servían de inspiración junto al aire puro y un paisaje exuberante de tranquilidad.

Sus primeros monigotes fueron hormigas que se fusionaron con el paisaje andino. Su familia le enseñó con cariño las labores del campo. “Me ha tocado sembrar, cultivar y cosechar, desde entonces relacionaba mis dibujos con la experiencia de trabajar la tierra. Siempre mis gráficas eran hormigas haciendo alguna actividad y de fondo plasmaba un paisaje verde exuberante. Así fui despertando mi creatividad. Son estos los dibujos que guardo siempre como un tesoro”, añadió Wilson con un suspiro de quien vive, disfruta y añora vivir nuevamente esos instantes de niñez.

Era admirado por sus padres, hermanos y amigos por un talento innato que le permitía describir un entorno campesino y del diario vivir, en una región alejada del bullicio, el tráfico y la congestión; que años después conocería en la plenitud de su juventud cuando llegase a Pasto a estudiar Artes en la Universidad de Nariño.

Años después, adquirió gran habilidad con las herramientas que detallan y dan perfil a la madera. Un profesor de la universidad lo miró marcar una imagen en un tronco y le dijo que tenía una gran habilidad. Entonces lo llevó al taller de un amigo, allí le dieron la oportunidad de tallar una obra. Así se fue involucrando con el Carnaval, hasta que aprendió todas las técnicas de talla.

“En la universidad aprendí muchas cosas, muchos cánones, reglas en pintura, escultura, dibujo… Siempre hay conceptos que se imponen; pero cuando uno llega a los talleres es algo totalmente diferente. Aprendí a desproporcionar las cosas, uno tiene que ser muy creativo”, reitero Wilson como cual maestro que adquiere propiedad mediante la fuerza y el detalle.

El choque de la academia con el carnaval fue muy fuerte para él, debido a las reglas que aprendió en su licenciatura y que se establecieron de manera inconsciente en su mente al hacer dibujos.

Ahora su gusto nace de crear formas, de hacer personajes a partir de pedazos de arcilla. Lo mismo le pasa con el icopor, de una lámina naces sus figuras. En las noches heladas Wilson alista los materiales y afila su cuchillo. A punta de lijas y bisturí dar formas simples a su imaginación. Espera con ansias el desfile del 6 de enero para que miles de pastusos y turistas guarden en su mente y en su corazón un pedacito de su inspiración.