¿Tienes el síndrome del ojo tuerto, tras detención domiciliaria de Álvaro Uribe?

En Colombia se padece el síndrome del ojo tuerto y la detención del expresidente Álvaro Uribe Vélez emitida por la Corte Suprema de Justicia, así lo demuestra, según el columunista Mauricio García Villegas.

García Villegas recuerda que la detención domiciliaria de Uribe generó euforía para sus contradictores e indignación por parte de sus seguidores, actitudes que apuntan, del bando que sea, al menosprecio evidente ante las instituciones del Estado.

El columnista citando el comunicado que publicó DeJusticia recuerda que en la historia colombiana la injusticia y las leyes injustas se han combatido con el levantamiento de armas, casi siempre, promovida por lideres o partidos políticos.

El síndrome del ojo tuerto

«Es verdad que esa cultura se ha debilitado en las últimas décadas y los llamados a la guerra justa e incluso los levantamientos armados contra el poder central se han desprestigiado; pero los políticos radicales siguen alimentando la costumbre de descalificar las instituciones cuando ello les conviene políticamente. Ya no hacen un llamado a la insurrección, pero sí a la desobediencia», cita García Villegas.

Y agregó:

«Hace poco Gustavo Petro sostuvo, a raíz del escándalo de la ñeñepolítica, que el gobierno del presidente Duque no era el vencedor real de las elecciones pasadas y que, por lo tanto, su gobierno es ilegítimo. Y esta semana el mismo presidente Duque, con un talante poco presidencial, por decir lo menos, reaccionó contra la detención de Álvaro Uribe defendiendo su inocencia y, de paso, criticando los acuerdos de La Habana por no tener tras las rejas a los líderes de la guerrilla».

En este sentido, García Villegas aseverá que en Colombia se vive lo que se conoce como «el síndrome del ojo tuerto», que consiste «en descalificar todo lo del partido opositor sin ver nunca lo malo del partido propio». Así por ejemplo, toma como ejemplo que hizo el partiode la Farc celebrando la detención de Uribe y la indiganción que expresaron los uribistas frente a la decisión de la Corte Suprema de Justicia.

García insiste en que para los dos bandos se trata de emociones centratadas en las ideologías políticas más que en razones jurídicas y hace una predición «los que hoy están dichosos estarían indignados y los que hoy se indignan estarían dichosos». En otras palabras, lo que intenta decir, el columnista es que de los dos bandos se desconoce a fondo los argumentos, pruebas y procesos, pero sin saberlo se expresan emociones políticas.

«Este país no avanzará por la senda democrática mientras la izquierda y la derecha no asuman las decisiones judiciales que los afectan con la misma serenidad respetuosa; más concretamente, mientras la derecha, por un lado, no apoye los fallos judiciales que beneficien a la izquierda con la misma convicción de legalidad que apoya los fallos judiciales que la benefician, y mientras la izquierda, por otro lado, no apoye los fallos judiciales que beneficien a la derecha con la misma convicción de legalidad que apoya los fallos judiciales que la benefician», cita el columnista.

Finalmente, concluye con preocupación que es díficil avanzar en un proceso democrático en el país, mientras no existe una buena disposición para afrontar las decisiones y las reglas de juego institucionales con independencia de sus implicaciones.

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