Oración para curar el espanto: cómo curar el susto en bebés, niños y adultos

El día de hoy hablaré sobre cómo curar el espanto o susto utilizando una oración para curar el espanto o el susto. Hace algún tiempo, no hacía un video sobre este tema y por ello, es necesario qué a mis suscritores les siga contando sobré como curar el espanto.

Oración para curar el espanto

No soy curandero, pero soy creyente en qué el espanto o susto existen y sólo se pueden curar con rituales y prácticas de la medicina tradicional a través de los curanderos o las personas que tienen el don para hacerlo.

No todas las personas pueden curar el espanto o el susto, según los sabedores, los abuelos, para curar esta enfermedad o estado de ánimo es necesario tener un don.

Les recuerdo qué este video es netamente informativo y en ningún caso reemplaza a las decisiones o procedimientos médicos.

Acordémonos qué el espanto o el susto se producen luego de qué un bebé, un niño, adolescente o adulto sufre un miedo intenso provocado por cualquier circunstancia, es uno de esos miedos qué se apoderan del cuerpo, la mente y el alma.

Así, por ejemplo, cuando un bebé llora sin consuelo, no duerme, está sobresaltado, no come, está pálido, tiene bastante sueño o decaimiento, diarrea, y tiene fiebre tras uno o varios episodios de miedo, es posible qué esté espantado.

Recuerden qué estos síntomas pueden generarse por otra enfermedad por ello, si la persona no se recupera con las prácticas o métodos para curar el espanto es necesario acudir al médico.

Según las creencias de los abuelos y los curanderos, por lo general, los adultos casi no sufren del mal de espanto, sin embargo, existen casos en los que también pueden espantarse y requieren de métodos de la medicina tradicional qué los curanderos conocen y manejan.

Junto a los métodos para curar el susto existe una oración para curar el espanto la cual se debe repetir 3 veces seguidas.

La oración es la siguiente:

“Te santiguo, en el nombre del Padre, el Hijo y del Espíritu Santo, amén. Jesús, criatura de Dios, yo te corto el susto, no lo corto con cuchillo, ni con hierro, ni martillo porque no puede ser cortado, te lo corto en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amén.

Jesús, señor mío Jesucristo, a los 33 años anduviste por el mundo, que por los nervios y venas del cuerpo corren, y a los ángeles del cielo y las misas del misal y las tres palabras fuertes, que el sacerdote dice en el altar, o cualquier otro mal que esta criatura en su cuerpo tenga llévaselo a lo más hondo del mar donde no crezca ni permanezca, donde no haga mal ni a ti, ni a mí, ni a ninguna criatura nacida.

Jesús entró en Belén y ningún mal sintió, así que, con estas palabras, susto te curo yo. Jesús, criatura de Dios, donde Jesús se nombre de todo mal se asombra, donde Jesús es nombrado todo mal y quebranto se ha quitado, donde Jesús se nombró todo mal y quebranto se quitó, se despide de ti, se despide de mí y lo aparto con la gracia de Dios y el Espíritu Santo. Amén”.