Los módulos de ventas de frutas, monumento a la desidia

En procura de mejorar las condiciones de vida de las personas que a diario buscan el sostenimiento de sus familias a través de la venta de frutas y verduras por las calles y avenidas de la ciudad, la Administración municipal del entonces alcalde Raúl Delgado Guerrero instaló 48 módulos de metal en varios puntos de la ciudad.

La iniciativa buscaba también mejorar el uso del espacio público constantemente invadido por vendedores, formales e informales.

Pero con el paso de los años y de las administraciones de turno, los módulos de ventas de frutas parecidos a pequeñas casetas telefónicas fueron siendo abandonados por las personas a quienes se les asignaron .  En la actualidad la mayoría están en total abandono y tan solo 3 o 4 de ellos siguen siendo aprovechados tanto por los beneficiarios de la iniciativa social como por los compradores.

Hoy son un un verdadero monumento a la desidia administrativa, social y ciudadana.

¿Qué fue lo que falló en su implementación? ¿Hubo improvisación o desatención? ¿Su costo y poco uso efectivo no terminan siendo un detrimento al patrimonio público como otras tantas iniciativas las cuales no tiene sostenibilidad ni seguimiento?

Usted amigo lector tiene la palabra.