La experticia de hombres y mujeres en la extracción de paja toquilla es certificada por SENA

Por Gema Lucy Molina Martinez, periodista SENA.
En Linares, municipio nariñense agrícola por excelencia, personas encargadas de procesar la palma de iraca para el tejido de sombrero sandoneño, se certifican por primera vez con la norma que los califica como idóneos para este oficio.
El principal fin del cultivo y explotación de la palma de iraca, conocida como palma toquilla o jipijapa, es la explotación para el hilado de artesanías en los municipios de la Florida y Sandoná, Nariño.

En esta zona de Nariño, cientos de hogares se dedican a una actividad económica ignorada por muchos: la producción y el procesamiento de la palma de iraca. también conocida como paja toquilla. Esta planta es la materia prima con la cual trabajan los artesanos dedicados al tejido del reconocido sombrero sandoneño y otras muchas artesanías, logradas con el entrecruzado de estos hilos naturales.

Después de un trabajo de cosecha en lugares de difícil acceso y, de un proceso de cocinado a temperaturas extremas, se obtiene esta fibra natural que permite el sustento de familias campesinas cuyos procesadores en este año, por primera vez, obtienen el certificado que les acredita en la norma: Extraer paja toquilla de acuerdo con guía técnica y normativa ambiental.

Según Edgar Alfonso Romero, evaluador de competencias laborales de la Mesa Sectorial de Fique y Otras Fibras Naturales, fueron certificadas 30 procesadores, hombres y mujeres de zona rural de Linares, personas que pese a las circunstancias y en medio de pandemia se pudieron certificar luego de cumplir con los requisitos de evaluación de saberes y práctica en campo.

«En Linares tradicionalmente se extrae esta paja con fines artesanales, con esta certificación se quiso dar un reconocimiento a esta gente, valorar lo que ellos han aprendido de manera empírica», comentó el evaluador Romero.

El proceso realizado en situaciones particulares debido a la pandemia se cumplió con tres pruebas, en donde se observa los conocimientos de cada aspirante en procesos de obtención de fibra cómo: extracción, secado y cocinado. Luego, viene la evaluación del desempeño en donde se observa a las personas en acción, es decir desarrollando su labor productiva, «ahí se valora la parte técnica, cómo ellos usan las herramientas, el trabajo de sus manos, la forma en que clasifican la materia prima y cómo identifican la calidad de la materia prima, según las normas técnicas y lo que se solicita según el trabajo artesanal», agregó el evaluador.

, procesador que ha dedicado la mayor parte de su vida a proveer de la materia prima

Una de las personas evaluadas es Hiderbrando Portilla, procesador que ha dedicado la mayor parte de su vida a proveer de la materia prima a las más reconocidas artesanas de Sandoná, la experiencia en su trabajo ha hecho que se gane la confianza de muchas de ellas por la calidad de sus procesos. «Estamos muy agradecidos, la verdad esta es la primera vez que una entidad, muestra su preocupación autentica por nosotros y respeto por nuestro trabajo», expresó emocionado.

Según Hiderbrando Portilla, en Linares se explotan más de 5 mil plantas de palma de iraca, que ayudan en el sostenimiento de aproximadamente 400 familias campesinas. Es por eso que, la Mesa Sectorial de Fique y Otras Fibras Naturales, desde el Proyecto Nacional de Certificación creó esta norma que, finalmente, podrá beneficiar de manera directa e indirecta a todos ellos.