Estudiantes tienen que subirse a los árboles para poder estudiar por internet

Estudiar por internet. Aunque pareciera imposible, en varios lugares de Colombia la conectividad a internet es muy mala y en otros, no hay cobertura.

La pandemia causada por el nuevo Coronavirus, Covid-19, obligó al sector educativo que las clases presenciales pasaran a la virtualidad. Desde el Ministerio y las secretarias de Educación, especialmente, de los jefes de estas carteras que no conocen el país, lo virtual y la educación virtual eran una sálidad perfecta.

Subirse a los árboles para poder estudiar por internet

Sin embargo, muchos estudiantes no tiene conectividad o la señal es muy mala para poderse conectar y poder estudiar por internet. Así, los alumnos pasan por una gran cantidad de dificultades para lograr acceder a las clases programas, indicó un artículo que publicó la revista Semana.

Esa revista toma como ejemplo, la situación tan díficil que afronta una estudiante de séptimo semestre de Licenciatura en Ciencias Naturales de la Universidad de Córdoba. Se trata de la historia de Daniela Saray Sarmiento Pérez.

Daniela Saray vive en el municipio de Puerto Escondido y para poder acceder a una de las clases virtuales debe caminar por varias horas para subirse a una plataforma que tiene en un árbol, 4 metros de altura, para que su señal de celular pueda tener cobertura.

La joven contó a Semana, que cuando inició a estudiar su carrera universitaria, tuvo que dejar a su familia en la vereda Tierra Adentro Abajo, para mudarse con unos familiares en Montería; sin embargo, con la llegada de la pandemia, regresó a su casa donde no existe conexión a internet, ni mucho menos señal para conectar su celular.

«El descubrimiento de la señal de internet terminó siendo de manera accidental, pues en una jornada de trabajo de campo en las que se desempeña su papá, el campesino Ever Petro Correa, la joven pudo percatarse que, al subirse a un árbol, su celular alcanzaba a tener cobertura de internet, lo cual le significó una esperanza para continuar con sus estudios y por lo que decidió emprender la admirable tarea de arrancar sus clases desde su improvisado “salón de clases”.»

Tras percatarse que en ese lugar se puede conectar a internet, su familia le ayudó a construir una plataforma un poco cómoda y más segura para improvisar un salón de clase. Daniela es uno de los ejemplos de superación y un caso entre los miles del país que evidencian las precarias condiciones de conectividad y acceso a internet por parte de los estudiantes.