El carnaval de Pasto: oxígeno de una identidad

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Foto: colombia.com Hasta el 28 de diciembre transcurrirá el precarnaval, en el que además de celebrar las fiestas navideñas se intensifica la labor oculta de los artesanos en sus talleres para sus presentaciones públicas.

El carnaval de Pasto: oxígeno de una identidad. El carnaval es una vivencia universal que ha adquirido caracteres particulares en el espacio y en el tiempo. En Europa sus orí-genes son dispares, pero lo cierto es que se encuentra ligado a los rituales agrarios, al invierno, a la primavera y al renacer de la productividad una vez cada año. Lo mítico, lo sagrado, lo profano, la fiesta y el rito se conjugan en una unidad con múltiples ex-presiones para cada pueblo.

En el centro de la práctica carnavales-ca, en todas partes, está la inversión del mundo cotidiano, de los valores formales, de la ética y el poder. Durante esos días de fiesta se enmascara lo establecido, se oculta la identidad cotidiana y salen a flote fenómenos que no tienen cabida en otros tiempos. La espontaneidad, la creación, la imaginación, los sueños y las pesadillas se apoderan de los hombres y les imponen sentimientos complejos como los de sen-tirse otros, desconocidos para sí mismos, en medio de expresiones, gestos y accio-nes insólitas comandadas por la locura y el espíritu lúdico. Las normas se derrum-ban y el hombre, libre de las ataduras de la racionalidad reinante, permite que bulla, se expanda y emerja su ser habitualmente refrenado.

El carnaval es ante todo vivencia y par-ticipación. En él no hay actores. Todos son parte del ritual. La magia de esos días po-sibilita a todos ser y proyectarse fuera de sí mismos. El carnaval no es elitista. Con-vierte la calle en teatro y cobija todos los moradores sin exclusión. Es la unión de los opuestos. Cualquiera puede ser rey o tira-no e inventar su propio trono porque nada está negado. El carnaval es el espacio de la sublimación de los deseos reprimidos, es-cenario de creación y del florecimiento de estímulos para alcanzar la trasgresión.

 

Blancos y negros

El carnaval de San Juan de Pasto se sitúa fuera del calendario tradicional de los car-navales de todo el mundo, enmarcados por las fiestas paganas y cristianas en el perio-do de Cuaresma o de la primera luna llena de la primavera. En Pasto, como en todo el sur de Colombia, el carnaval está íntima-mente ligado a las fiestas Andinas ances-trales, a las que posteriormente se integra-ron tradiciones europeas y africanas.

Así, el 5 de enero se conoce como el día de indulto o descanso para los negros en la época de La Colonia española. Este día de libertad fue otorgado por la corona real como una jornada de gracia y recono-cimiento a la raza negra y en homenaje al rey Melchor, pero la realidad a causa de que los esclavos ya no soportaban más el yugo establecido y comenzaron a fugarse y rebelarse, dando origen a los primeros asentamientos de negros libres, de cima-rrones, en palenques lejanos e inhóspitos. El 5 de enero, reconocido como el día de la raza negra, fue pues producto del temor a las sublevaciones. Desde entonces se ha-bla de la fiesta de los negros, de la libertad, en la cual se reviven ancestrales danzas y ritos africanos.

El 6 de enero, o día de los blanquitos, aparece a comienzos de este siglo, hacia 1926. Son los estudiantes de la universi-dad quienes organizan el desfile con la Rei-na de la Cultura con las primeras carrozas y, con el tiempo, los artesanos verían que su trabajo, esas enormes y vistosas escul-turas de papel en color, se convertirían en el centro y eje de las fiestas de negritos y blanquitos.

En la época de carnaval se baila todos los días y todas las noches hasta el alba fría antes de que salga el sol. Las verbenas populares son la máxima expresión en los tablados públicos de la ciudad en los que todos los habitantes pueden hacerse pre-sente como jugadores. Solo basta sentir el hálito de la época y querer esa tierra para dar rienda suelta a la imaginación y al tra-bajo artesanal.

Los motivos, así como los estilos y las técnicas de expresión en el Carnaval de Pasto, han tenido su evolución, pasando por los elementos representativos, míticos, religiosos y costumbristas, hasta los más simbólicos y libres. Todas estas expresio-nes entrelazan la identidad triétnica (africa-na, indígena y española) en un espectáculo multicolor con esculturas envidiables, con disfraces y comparsas sorprendentes, y an-te todo con un pueblo ansioso por salir y vivir la fiesta como una especie de desquite anhelado durante todo el año.

En Pasto, el carnaval es esencialmente popular. Artesanos, campesinos y trabaja-dores son quienes hacen la fiesta. Las éli-tes sociales se disuelven en el fervor del festejo y esto genera una ambivalencia: el carnaval niega las estructuras establecidas, pero se organiza y expresa dentro de las ins-tituciones ya constituidas; expresa la nega-ción de la dominación dentro de un marco fijado por estas últimas.

Por otra parte, el Carnaval de Pasto res-cata la creación y la expresión de los artesa-nos. Este periodo se convierte en un espa-cio para el reconocimiento social necesario hacia el trabajo de los artesanos que pa-sa inadvertido durante el resto del año. El Carnaval consolida diversas producciones económicas familiares en las que el cono-cimiento se transmite de generación en ge-neración. Es decir que contribuye y refuerza la artesanía local tradicional y estimula la identidad regional.

Para ciertas personas el Carnaval sólo es sinónimo de diversión o trago. Esta, sin embargo, es una visión peyorativa, ya que el Carnaval es mucho más: rumba, rito, en-cuentro, fiesta. Perdición y ganancia. Si ob-servamos el origen del Carnaval vemos que en cada acto simbólico o ritual, como la chicha, la danza o el trabajo creativo con-cebido como ofrenda, el individuo sale for-talecido; renace su picardía, vuelve a vivir y a sentir y retoma la senda que le permite encontrar su esencia humana.

Por Germán Zarama Vásquez

Germán Zarama Vásquez es consultor en proyectos de desarrollo social y cultural y autor del libro Sombras y luces del Carnaval de Pasto. Carnaval, cultura y desarrollo.

Este artículo fue publicado en 2006 en https://historico.unperiodico.unal.edu.co