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Dios y el fútbol: las revelaciones de San Pedro

Foto: mundodeportivo.com
Foto: mundodeportivo.com

Tener Papa argentino y futbolero, no era para menos en el Cielo durante esta Copa Mundial.

 

 

La pelota en juego no podría pasar desapercibida y hasta esas dimensiones idílicas llegarían el poder de los goles y la lucha por conseguirlos. Aprovechando el efecto ‘Francisco’ abordamos al propietario de su Silla, él mismo privilegiado que maneja las “llaves del Paraíso”: San Pedro, antiguo apóstol terrenal, hoy el vocero de Dios. Mientras el colorido ‘Brazuca’, balón oficial del Mundial 2014, resplandece y rueda en los estadios brasieños, esta es la conversación lograda en un gran momento de abstracción.

¿Por qué decide concedernos esta entrevista?

El viejo Pedro con su afabilidad y paciencia de siempre no duda en responder:

“En el Cielo también nos preocupamos por el fútbol, su impacto y problemática, pero más  ahora que es espectáculo, una pasión de tanta gente, una religión para sus fanáticos y particularmente un gran negocio con muchos intereses. Además no solo de Gloria se vive en el Cielo.”

Pero es un deporte moderno y en su época de apóstol no había juegos de este tipo ni siquiera pelotas de trapo.

“Si, pero es un ejercicio que se basa en estrategias de trabajo, visión de grupo, destrezas y  procedimientos tácticos. El fútbol en buena parte refleja como promovemos y actuamos con nuestras iniciativas. En mi tiempo tenía bajo mi responsabilidad un equipo conformado por 11 amigos más con funciones importantes; por ejemplo en la zona dorsal (custodia) estaban Tomás, Jacobo y Judas; en el área creativa Natanael, Mateo, Juan (capitán, mi apóstol de confianza) y Tadeo; en la vanguardia Felipe, Bartolomé, Santiago y Andrés. Una alineación casi perfecta para hacer apostolado en el mundo y por un buen tiempo fui su estratega hasta que llegó el titular, el Maestro y me convertí en su asistente. El fútbol de hoy tiene un esquema semejante reproduce supremacía de talento, habilidades y la organización de argumentos para demostrar el poder de equipo y lograr la conversión del otro.’”

 ¿Ha visto los 19 mundiales?

“He estado pendiente de todos sin duda”.

¿Cuál es la verdad del Mundial del 86 y Maradona?

“Efectivamente ayudamos, estuvo la Mano de Dios y era justo, los ingleses invadieron e hicieron la guerra en las Malvinas, allí donde los argentinos, según ellos, fueron subcampeones. Quisimos dar una lección donde la humillación en el fútbol duele más que la derrota de la guerra, adelantamos un poco la ley de compensación”

¿En su opinión cuál ha sido el gol más lindo de los mundiales?

“En el mismo Mundial de México 86 y a los 4 minutos de nuestra ayuda el propio Maradona realiza una de las jugadas más brillantes un concierto de talento, fuerza y habilidad plasmado en un gol arte. Se constituyó, eso sí, en una una afrenta para los británicos con la más bella pintura de gol en la historia de Copas.”

¿Se ganó el Cielo con ese gol?

“Para nada, al contrario estamos pendientes de su arrepentimiento de tantos pecadillos porque acá no hay balones de oro que valgan ni homenajes del mundo que santifiquen. Si no lo hace por él y su gente también tenemos nuestra “modelo” para quienes no se “desintoxiquen” incluyendo algunos comunicadores incendiarios que tienen hasta en Colombia, que generan violencia, destilan agresividad, veneno y resentimientos; por allí hay uno que desprecia a su selección, a su técnico y hasta Costa Rica. Díganle a esos periodistas vociferadores y manipuladores de la inocencia y bondad de tanta gente, que Lucifer los apetece y que el infierno les espera, si no cambian y se arrepienten a tiempo. No me hago responsable de lo que les pueda suceder”.

¿Y el mejor partido de todos los Mundiales?

“Aquí tiene mucho que ver Uruguay no solo por el famoso Maracanazo, pero uno de los mejores encuentros se jugó en 1954 en la semifinal Hungría – Uruguay donde salió victorioso el primero en tiempo extra y a la postre fue segundo. Con Hungría y Holanda tenemos una deuda ya que siendo tal vez los mejores del mundo fueron dos y tres veces subcampeones. Tendrán su compensación.”

¿Su favorito para este mundial?

“Ni el Jefe ni yo podemos tener favoritos, dicen que en el fondo me gusta Argentina ya que Jorge (Bergoglio) mi representante es de allá y debemos de alguna manera apoyarle.  Que quede claro no le ayudaremos aunque ya lo hicimos una vez. A Costa Rica reconozco, ya le dimos una mano para pasar a cuartos de final. Colombia no ha necesitado de ninguna ayuda nuestra. Su éxito corresponde a los muchachos habilidosos, entregados y humildes liderados por un gran estratega argentino y arropados por esa maravillosa gente colombiana. Ni siquiera a su Federación de Fútbol, que por tantos años negó la presencia de un director deportivo foráneo, especialmente argentino y mucho menos a los gobiernos o políticos, cuyo oportunismo también es un pecado que tendremos muy en cuenta.”

¿Entonces Dios es argentino como dicen en la Bombonera?

“Lo que ocurre es que tantos argentinos se creen dioses y hasta dueños del mundo y a veces se pasan de insoportables. Que tal la profana iglesia maradoniana que tienen con ‘San Diego’, su propio santo terrenal. Esa una de las causas de su crisis existencial.”

El fútbol es pasión de multitudes. ¿Lo ve desde arriba como el deporte más practicado?

“Una cosa son los millones de espectadores sedentarios en los estadios o ante la TV  apoltronados y otra distinta la participación. Las carreras y las maratones son los eventos de mayor práctica mundial. Recuerden que caminar es el deporte perfecto de los seres humanos. Con Fred Lebow creador del Maratón de New York y hoy conmigo en el cielo, hemos limitado la participación de atletas a 40.000 por prueba y en otras carreras igual. Existen millones de locos en el mundo que se gastan una fortuna para correr 42 kilómetros como lo hacía el Dr. George Sheehan, famoso cardiólogo hoy a mi lado. Eso en el cielo se les tiene en cuenta para gratificarlos. Mientras que a un futbolista promedio hay que pagarle para que juegue.”

¿Cómo ve usted al hincha en el fútbol?

“Como el máximo ejemplo de fidelidad. Usted puede cambiar de nombre, de mujer (o de pareja), de religión, de nacionalidad, de sexo y hasta de color como Michael Jackson pero jamás de club de fútbol. Acá yo siempre los recibo con la misma camiseta con que nacieron.”

¿Nos daría otro reportaje?

“Claro que si, porque sigo disfrutando contemplando ese mundo con tanto calor de Copa  que sin querer queriendo lo hicimos como una pelota de fútbol. Que gocen su mundial.”

El dueño de las llaves del cielo hace un eufórico pase mágico con el Brazuca; balón y San Pedro desaparecen en el infinito……  La abstracción ha terminado.

Por Fabio Arévalo MD

@fabioarevalo