Inicio Recursos Pedagógicos Cine católico con ojo crítico

Cine católico con ojo crítico

â

Cine católico con ojo crítico para la Semana Santa que casi llega.

Por Víctor Chaves Rodríguez

Películas que enaltecen o critican el papel de quienes asumieron el rol de representantes terrenales de Dios abundan en la oferta de diversos países. Desde sus albores, el cine ha intentado mostrar a sus espectadores diferentes y muy abundantes versiones de santos, jerarcas eclesiásticos, simples sacerdotes, laicos y demás seres humanos que por una u otra razón aceptaron la tarea de promover la palabra de Dios y de velar por sus intereses en la Tierra.

Héroes, santos y humanos

Por supuesto que aunque se trata de puntos de vista particulares de cada director y productor, cada filme provocó reacciones que van desde la aceptación hasta el rechazo, pasando por la devoción e inclusive el fanatismo tipificado en actitudes reprobatorias violentas, agresivas y condenatorias.

Muchas de estas películas intentan magnificar las condiciones de estos seres, al punto de convertirlos en personajes de absoluta ficción y eliminan de tajo el factor credibilidad.

Otras, en cambio lo que hacen es darle énfasis en la condición de seres humanos, por encima de todo, es decir que para ellos también son factibles, la duda, el pecado, la atracción sexual y física, el deseo…

La fórmula de Annaud

Hace 30 años el escritor y semiólogo Humberto Eco publicó un libro que de inmediato provocó controversia y desató algunos visos de ira entre los principales líderes católicos en el Vaticano: “El Nombre de la Rosa”. Dos años después, el director Jean-Jacques Annaud y el productor Bernd Eichinger se pusieron de acuerdo para hacer la versión fílmica que finalmente saldría a exhibición en 1985; concretaron al escocés Sean Connery para encarnar al monje franciscano y ex inquisidor Guillermo de Baskerville y como Adso de Melk, el novicio aprendiz, fue designado Christian Slater. Aunque el leit motiv es una investigación de varios crímenes cometidos en una abadía de Los Alpes Italianos, la película es una reflexión y crítica al papel de la iglesia en los tiempos del oscurantismo y sobre todo de quienes administraban justicia en el “Nombre del Padre”.

El protagonista, quien en su pasado había enviado a varios hombres y mujeres a la hoguera, acusados de brujería y herejía, intenta ahora darle paso a la razón y a la inteligencia a la hora de resolver asuntos terrenales, como los asesinatos y los placeres de la carne, encontrándose con una férrea oposición de parte de quienes preferían que todo se manejara a su manera.

La vida de San Francisco de Asís

“Hermano Sol, Hermana Luna” (1976), es la versión del florentino Franco Zeffirelli, sobre la vida de San Francisco de Asís, un joven heredero de la nobleza europea, quien decide renunciar a todas sus riquezas tras poder apreciar, cara a cara, el horror de la guerra y el sufrimiento y la miseria de los obreros de la fábrica de su padre.

La estética de esta producción es indiscutible, pero en últimas es lo más destacado, no así el manejo temático, que fue muy criticado por su superficialidad y porque se dedicó más a resaltar aspectos de la imagen del actor protagonista, que del fondo y el mensaje de lo que fue la vida de este Santo, interpretado por Graham Faulkner.

A Zeffirelli también se le criticó la orientación abiertamente “hippie” de los contenidos de esta película, lo que fue motivo de amplia discusión mediática a finales de los años 70.

“Satanás”, todos somos pecadores

En el año 2007 se produjo “Satanás”, una película del director colombiano Andi Baiz, quien plantea una realidad de a puño: como habitantes de este mundo, todos, sin excepción, estamos expuestos al pecado, sin importar qué tan lejos o cerca estemos de Dios.

La trama de esta producción basada en el libro de Mario Mendoza, también colombiano, plantea que, así sea sacerdote, ex militar, hombre o mujer de la calle, los riesgos y las tentaciones de la vida están por encima de la fe.

El eslogan de esta película puede ser concluyente: “¡No importa en qué creas, terminarás enfrentándolo!”

Una versión de Juana de Arco

Películas sobre la vida y gracia de Juan de Arco, la llamada Princesa de “Orleans”, se conocen desde los años 20, en el siglo pasado.

Tal vez la vida epopéyica de este personaje que murió muy joven, en la hoguera, acusada de brujería, ha sido el principal argumento para justificar por lo menos una docena de esas producciones.

En la versión de 1999, “la Historia de Juana de Arco” dirigida por Luc Besson y protagonizada por Dustin Hoffman, Milla Jovovich y Faye Dunaway, se exponen los afanes de la iglesia por manipular la figura de una niña aldeana con profunda fe religiosa, quien al ser víctima de las espadas del ejército inglés entiende que su servicio a Dios debe demostrarlo comandando un ejército que libere a Francia del invasor.

Su sacrificio se produce cuando obispos, cardenales y Papa se dan cuenta de que nunca podrán manipular la voluntad de esta joven mujer y que por lo tanto habría que tratarla como lo que en realidad es: una bruja. Cuando cumplen su cometido, el de someterla viva al fuego, no pueden ocultar, ni siquiera entre ellos, que una vez (o tal vez más) más la jerarquía del catolicismo utilizó los medios que fueran necesarios con tal de preservar el orden como está establecido.