Es la opinión de Sonia León, una mujer muy cercana a la exsenadora y a quien acusan de ser la “mona” que la ayudó a subir a la moto en la que se fugó.

La bogotana le contó a Blu Radio que hace 15 años llegó a vivir al mismo edificio que la excongresista en Barranquilla y desde entonces son muy buenas amigas. Según su relato, en ese momento Merlano era una joven estudiante de derecho y no estaba tan involucrada en la política; además, la definió como una persona “chévere, agradable y descomplicada, como lo es aún”.

Sin embargo, destacó que en ese entonces ya sufría problemas de bipolaridad y depresión que manejaba con tratamientos psiquiátricos y medicación. Por eso, culpó a la justicia de no atender correctamente el tema médico de Merlano e incluso hizo denuncias sobre lo que, según ella, pasaba dentro de la cárcel El Buen Pastor, a donde la visitaba constantemente.

En primer lugar, aseguró que luego de recibir la sentencia a 15 años de la Corte Suprema de Justicia, Merlano decidió no recibir visitas durante los primeros meses porque después de ver una persona por solo dos horas, “la despedida le daba muy duro y la deprimía aún más”.

León considera que “todo lo que le pasó a Aída fue un mal manejo de la justicia con su enfermedad hasta que la llevaron al extremo [de fugarse]”. Ella “estaba totalmente depresiva y desde que entró a la cárcel se puso peor. […] Tuvo muchas crisis en la cárcel y tomaba medicamentos cada vez más fuertes”, puntualizó.

Su amiga recalcó en la emisora que en medio del encierro, necesitaba espacios abiertos para hacer ejercicio, por ejemplo, pero ahí no los había. Contó que había un poco de tierra y piedras frente a su patio y que ese era el único espacio de Merlano para trotar y “oxigenar el cerebro”.

La periodista de la emisora le preguntó si en esas condiciones, Merlano dio indicios de quererse escapar, a lo que León contestó que “no directamente”, pero que sí lloraba mucho y repetía: “Otro día más aquí”.

Sin embargo, “tenía la esperanza de que por lo menos la enviaran a un mejor lugar o a su casa” porque también le preocupaba su hijo Esteban, que es menor de edad y “tiene una condición especial; él tiene un problema parecido al de Aída y necesita a su mamá”.
Por eso, León considera que a Merlano debieron enviarla a un lugar “como el Cantón Norte donde tienen a [Andrés Felipe] Arias o donde tienen a Samuel Moreno, o a “otros políticos que sí han robado”, pero no a la cárcel porque “fue el peor error”.

Por otro lado, aseguró que la estancia de la exsenadora en la cárcel era peor porque la interna Blanca Jazmín Becerra, que se convirtió en la testigo de la Fiscalía que ha dado pistas de la fuga, “le hacía la vida imposible”.

Pero no solo ella, según dijo León, pues también señaló a la directora y subdirectora del penal –que salieron de sus cargos tras el hecho– e incluso a algunas guardianas. Toda esa situación hacía parecer “como si les pagaran para que la desestabilizaran mentalmente”, dijo, y denunció:

“Siempre pensamos que pagaban para que a Aída la volvieran loca, tanto así que a ella la querían mandar para la Clínica La Paz, una clínica mental, de locos, pero lo más bajo que hay”.

León asegura que eso se puede demostrar con documentos porque “hubo unas órdenes de la directora [Diana Muñoz] en las que falsificaron la firma de Aída, donde supuestamente autorizaba que la llevaran a esa clínica. Ahí tuvo que intervenir la Defensoría del Pueblo porque Aída decía que ella no firmó eso. Hubo tantos errores para desesperar a Aída, que todo lo que pasó es una consecuencia de todos los malos procedimientos que hubo con ella”.

En Blu Radio, la bogotana intentó rescatar un poco la imagen de Aída y dijo que la “han satanizado mucho y la han tratado como a una delincuente, pero ella es muy humana y quiere a la gente pobre porque ella fue pobre y nunca se le olvidó de donde venía”.

Según dijo, Merlano fue “la pendeja” que cayó, pero que “es una más del círculo de políticos en la costa” y por eso todos guardan silencio, pues quieren posar de correctos; pero aseguró que los delitos por los que cayó la exsenadora son la forma en que se maneja la política en la región.

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