Adriana Torres, la mujer que se volvió famosa por defender al expresidente en medio de su indagatoria, vive en Medellín y la han cogido en varias mentiras.

Su vivienda está ubicada en el barrio Manrique, en esa ciudad, y es muy conocida porque siempre usa el hábito. Sin embargo, ya está comprobado que no es monja, entre otras cosas, porque no pertenece a ninguna congregación religiosa.

Días después de la defensa acérrima de la mujer por Álvaro Uribe, Blu Radio intentó contactarse con ella a su celular, pero contestó un supuesto escolta. Este fue el corto diálogo del hombre con un periodista:

– Periodista de Blu: “¿Con quién hablo?”.

– Supuesto escolta: “¿A quién necesita? Por favor”.

– Periodista de Blu: “La hermana Adriana, por favor”.

– Supuesto escolta: “Lo que pasa es que a la hermana en estos momentos la están atendiendo de un brazo y tuvo una caída. Yo soy el escolta de ella y estamos por acá en la clínica El Rosario”.

Ese mismo medio radial buscó a la hermana en las dos sedes de la clínica El Rosario, en Medellín, y en ninguna estaban atendiendo a la monja. Además, la Unidad Nacional de Protección negó que Adriana Torres tenga un esquema de seguridad que la cuida, no está en la base de datos.

Además de la evidencia de que Adriana no es ninguna religiosa, apareció una voz que la señala de ser una persona mentirosa, un “fiasco moral”. Se trata de Abraham González, líder de la comunidad católica no romana Perlatura Apostólica de Corpus Christi, que asegura que la conoció y no tiene gratos recuerdos.

El obispo González le aseguró a Blu Radio que conoció a Torres en Medellín, cuando ella hizo parte de la comunidad de los frailes misioneros Bompastoriana, hace 10 años. La supuesta religiosa estuvo por dos meses en esa conglomeración y salió por “graves denuncias”, sin especificar qué fue lo que hizo la monja para ser expulsada.

Asimismo, el obispo manifestó que la simpatizante del expresidente Álvaro Uribe, a la que dijo conocer “completamente”, “no es romana, y sí es una pícara de tiempo completo”. Además señaló que a ella la sacaron de un barrio de Medellín por estar haciendo “negocio con la caridad”.

“Supuestamente iba a ser la primera sierva Bompastoriana, íbamos a abrir la comunidad femenina con ella, pero resultó todo un fiasco, moral y jurídicamente. […] No pertenece a ninguna comunidad religiosa. Es una mentirosa de tiempo completo. […] Se llama Adriana y es una persona poco recomendable”, aseguró el obispo.