Bogota(Colombia) 09/03/2014. - Ciudadanos asisten a las urnas, durante las elecciones para Congreso, Parlamento Andino y Consulta del partido verde en la plaza de Bolivar de Bogota. Foto Oscar Perez

Por Harold Wilson Montúfar Andrade

El egocentrismo en la época electoral devela lo peor de la acción política. La transforma en una actividad que no tiene nada que ver con el arte de gobernar y del pensar colectivo aristotélico. Para el filósofo griego, discípulo de Platón y maestro de Alejando Magno, el hombre es un ser social por naturaleza, que no puede vivir aislado y sin contacto social: “un humano solitario solo podía ser un ser superior (dios, héroe) o inferior al hombre (bestia), pero nunca igual. El hombre no puede ser concebido fuera de su relación con el Estado en su condición de ciudadano”.

La incoherencia del modelo de elecciones en Colombia, vuelve normal lo anormal y situá a muchos gestores de lo público en el plano inferior del ser humano. Claro que dicha anomalía no corresponde solo al presente, en la época republicana tuvimos el período de la “Patria Boba”, la conspiración septembrina y muchísimas Constituciones Políticas. La traición, el cálculo frío y la ambición – corrupción es el tridente del monstruo que destruye los tejidos socio-institucionales.

La alienación de conciencias ciudadanas a través de la compra de votos, las falsas noticias cuales jinetes apocalípticos cabalgando vertiginosamente en los caballos de la posverdad, la acusación temeraria y sin fundamento, el falso panfleto amenazante que logra desestabilizar y el atentado psicológico – moral – físico es el mal de esta posmodernidad. Es la forma no generalizada pero normalizada en varios partidos y movimientos políticos para poder llegar a la gobernación, la alcaldía, el consejo municipal y la asamblea departamental.

En el departamento de Nariño hay muchos ejemplos de egocentrismos y soledades electorales. Veamos algunos. El egocentrismo de Gustavo Petro, paladín de la izquierda en Colombia, destruyó la confianza de sus seguidores al “cambiarse” de candidato a la gobernación y dejar en soledad al líder social – comunitario – campesino Carlos Santacruz Moreno. La mala decisión del senador de la Colombia Humana fue el inicio del derrumbe del modelo político de la izquierda regional, a lo que se sumó la fractura de la convergencia y la aparición del barbacoano Pérez Bonilla.

Por su parte, el senador liberal Guillermo García Realpe y el exgobernador Raúl Delgado Guerrero, propusieron la campaña del empresario de la construcción Víctor Rivas a la gobernación. El congresista García saltó del barco y dejó en abandono a su candidato porque decidió en favor del ex secuestrado Pérez, quien a la vez acogió el apoyo de sus ex captores de las Farc, de Petro, del exparlamentario Tato Álvarez y de la casa política de Tumaco liderada por la familia Escruceria.

En la mansión de la seguridad democrática el senador y expresidente, Álvaro Uribe Vélez, fue desautorizado cuando el abogado Jhon Rojas (primero en las encuestas) expresó que no se unía con el médico Damir Bravo (segundo en las encuestas) de la casa azul de Nariño liderada por los senadores Eduardo Enriquez y Myriam Paredes. Ambos candidatos regionales vienen haciendo campaña hace varios años atrás, pero también les ha favorecido “la mala hora” política del actual gobernador, quien está siendo salpicado por innumerables denuncias de irregularidades administrativas.

Jhon Rojas, quien viene en una campaña desde las anteriores elecciones, también se ha desmarcado de la derecha radical de los congresistas Berner Zambrano, Teresa Enríquez y Gilberto Betancur, para hacerse ver de centro, especialmente por el apoyo recibido por el movimiento político de Víctor Rivas, quien renunció a su aspiración y gran parte de sus seguidores también hicieron similar acuerdo programático.

Es claro que los diversos movimientos en el tablero electoral, deja ver que los congresistas junto a los partidos étnicos Autoridades Indígenas de Colombia (AICO) y Alianza Social Independiente (ASI), hasta el momento vuelven a poner gobernador en Nariño. Faltando 30 días para elecciones, están muy por arriba en las encuestas de preferencia de voto. Los alternativos reunidos en el Partido Verde, Polo Democrático, Colombia Humana, Movimiento MAIS, FARC y Unión Patriótica caerán en la soledad del poder, debido a sus profundas divisiones que se refleja en sus últimos lugares en las encuestas.

Solo habría un pequeño camino para que la izquierda con Luis Eladio Pérez vuelva a gobernar y ella es el uso de una estrategia excepcional y de unidad, para que la gran cantidad de personas indecisas y que pudiesen votar en blanco, lo hagan realmente por el candidato del liberalismo en unión con las FARC y la UP. Por el momento, Carlos Santacruz, el candidato de la Colombia Humana y sin apoyo de Petro, dice que irá hasta el final sin unirse a dicha estrategia.

Caso aparte es la candidatura de Ilich Ruiz Reynel, del partido cristiano Colombia Justa Libres, quien se ha dedicado a realizar pedagogía y no está propiamente en un reto electoral. Todas las encuestas lo sitúan siempre en el último lugar.

Por su parte, en la capital del sur y desde la casa roja, el ex viceministro de Vivienda de la era Santos II, economista Mauricio Rosero, dejó en aislamiento a la llamada convergencia electoral para la alcaldía de Pasto. Concretamente ubica en grave riesgo la aspiración del partido Verde liderado por Socorro Basante, el senador Aulo Polo y el exgobernador Antonio Navarro. El excandidato liberal, luego de renunciar a su aspiración, realizó acuerdo con la casa púrpura de Nicolás Toro, primero en preferencias de las encuestas, muy probablemente nuevo alcalde de Pasto.

Por otra parte, ver caer al gobernador de Nariño Camilo Romero, es pasar del alto egocentrismo de su séquito que lo acompañó y lo empantanó, para dejarlo caer en el más grande desierto. Que desde su misma familia se vaya al estrado legal a declarar en su contra, es parte de la tragedia del corazón del mundo, que consterna a todos los que siguen siendo “zoon politikòn” y no políticos del submundo. Aquí hablo de lo humano, no de lo judicial. Similar ocurrió con el exalcalde Jimmy Pedreros, que pasó a la soledad del poder, en un proceso similar de pugnas internas.

Una de las fórmulas para transformar ese mal cuento de que “la política es dinámica”, es la necesidad de una profunda reforma al sistema político colombiano. Muchos hoy siguen agitando la bandera para que exista una convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, donde se apruebe el voto obligatorio, la real financiación de las campañas, que se castigue severamente la compra de votos, que se aprueben los requisitos para ser candidato y que entre otros puntos se apruebe la reducción de salarios en consejos municipales y asambleas departamentales.

De lo contrario seremos un eterno ciclo como en el Macondo mágico, cuando el coronel Aureliano Buendía le pregunta al coronel Gerineldo Márquez “¿compadre, por qué estás peleando?…porque ha de ser, por el gran partido liberal”. Aureliano replica “dichoso tu que lo sabes, yo, por mi parte, apenas ahora me doy cuenta que estoy peleando por orgullo”.