Hay una gran distancia entre lo que las administraciones municipales hacen y lo que las comunas y barrios necesitan, aun así, las alcaldías sustentan sus decisiones en una supuesta participación activa de la ciudadanía, no obstante, debido a la débil organización comunitaria, los barrios y comunas terminan siguiendo instrucciones de manera vertical de los organismos públicos, casi sin ningún reparo.

En una coyuntura electoral, en donde en el municipio se escoge nuevo alcalde, concejales y ediles, la postura de los organismos comunales no puede ser otra que fortalecer la participación desde lo local, una herramienta es la Ley 1551 de 2012, que establece que la elaboración de los planes de desarrollo debe construirse con la visión de las organizaciones comunales, además, con la visión de las minorías étnicas y de los grupos vulnerables. El artículo 6 de la mencionada norma, ordena promover algo que en Pasto aún no se ha estrenado, “los planes de desarrollo comunal que tengan los respectivos organismos de acción comunal.”

Esta medida de planeación local que se constituye en un instrumento de planeación de nivel municipal, un ejemplo de su aplicabilidad es la ciudad de Cali, en la capital del departamento del Valle los planes de desarrollo de comunas y corregimientos se elaboran el último año del alcalde en ejercicio, de esa manera desde lo local perfilan las líneas estratégicas que deberá tener el próximo plan de desarrollo. Ciudades como Manizales y Armenia han hecho lo propio.

Estos planes locales mejoran, además, el ejercicio electoral, pues los candidatos a la alcaldía ya no prometerán el oro y el moro a una ciudadanía esperanzada en cambios, sino que deberán prestar atención a las necesidades especificas de las comunas y corregimientos consignadas en sus planes locales de desarrollo y se comprometerán a darle continuidad a esa planificación de base.

En Pasto, existen un desconocimiento generalizado de las potencialidades de los barrios, comunas y corregimientos, pero las Juntas de Acción Comunal, las Asociaciones de Juntas y las Juntas Administradoras Locales, aún están a tiempo para asumir con compromiso su responsabilidad de promover la participación de las comunidades, de acuerdo a sus competencias