La batalla de Fúnes es importante por ser la primera en el territorio de la Nueva Granada y de toda Hispanoamérica, pues en ella se inauguró el ciclo de la lucha por la emancipación.

El Cabildo envió a Tacón el acta y la solicitud de armas y pertrechos, el gobernador dimensionó el alcance de los hechos y rápidamente hizo saber al Virrey Antonio Amat y Borbón todos los acontecimientos. Tacón califico de “escandalosa” la conducta de los quiteños revolucionarios y dijo que ese acto era un “oprobio a la lealtad americana”. El ayuntamiento de Popayán, por influencia del gobernador que era su presidente dijeron que “toda la provincia se creerían degradados, si llegasen al punto de bajeza de reconocer por cuerpo soberano o legítimos representantes a unos hombres sin principios, sin cálculo, ridículamente ambiciosos y para decirlo todo de una vez, “traidores”.[1]

El 21 de agosto, el Cabildo de Popayán pensando en el inminente peligro que se encontraban “las provincias vecinas, conformó una guarnición que avanzó hacia Pasto y los Pastos especialmente para defender la frontera, la guarnición estaba comandada por D. Gregorio Angulo a quien se le ordenó cortar la correspondencia oficial con Quito y nombró a otras personalidades como oficiales de la brigada que incursionaría en el Sur.

Toda la literatura firmada por Tacón que sirvió para condenar el movimiento de los quiteños se caracterizó por dos aspectos, uno duro y vulgar, condenando el levantamiento quiteño, y otro de alabanza hacía Pasto y Popayán, “pueblos fieles y virtuosos”, les decía, para levantar el entusiasmo y la adhesión a la causa realista; está literatura política era elaborada por el Dr. Ignacio Castro, oriundo de Popayán que se había introducido a la privanza de Tacón y le servía de amanuense e inspirador.[2]

Los quiteños ante la negativa rotunda de los pastusos decidieron invadir a Pasto, el 30 de septiembre, se tomaron a Ipiales y a los poblados vecinos donde encontraron apoyo y adhesión, por su parte, los pastusos se organizaron para defenderse y defender su posición política por la que habían jurado, el choque de las dos fuerzas se presentó en la localidad de Fúnes, allí se desarrolló la primera batalla por la independencia, el 16 de octubre de 1809 con pérdida para el ejercito del vecino país. Tacón, desde Popayán se ufanaba del triunfo de los pastusos y escribió al Virrey que iría personalmente a Pasto para “restablecer el sosiego público”, en efecto, llegó a Pasto cuando todo había pasado, pues arribó el 26 de noviembre con la pretensión de poner “bajo su protección” a la Villa de Ibarra y Otavalo y después liberar a Quito, cosa que nunca lo hizo.

La batalla de Fúnes es importante por ser la primera en el territorio de la Nueva Granada y de toda Hispanoamérica, pues en ella se inauguró el ciclo de la lucha por la emancipación.

Destaco la acción de Pasto en favor de la monarquía española debido a la influencia decidida de la iglesia, de la nobleza, de los terratenientes, mineros, comerciantes y empleados públicos, que defendían intereses particulares y que jamás permitieron que las ideas liberales de la ilustración, de la revolución francesa, del estado moderno, de la educación laica, penetraran en la conciencia popular.

Después de los acontecimientos de Santa Fé de Bogotá de julio de 1810, Tacón convocó, en agosto, un Cabildo abierto en Popayán, del cual salió una “Junta Provisional de Seguridad” presidida por él y cinco miembros más, la cual se ocuparía de convocar y reunir los diputados de las provincias para trazar un plan contrarrevolucionario, hizo venir de Pasto fuerzas de caballería y movilizó campesinos, indígenas y negros del Valle del Patía, pero, en una acto sorpresivo y autoritario, disolvió a la Junta de Seguridad y rehusó recibir a los diputados de los Cabildos cuando éstos llegaron de Popayán.[3] Al astuto gobernador no le importaba tales juntas nacidas de la opinión popular ni podía permitir que un organismo elegido popularmente suplantase su autoridad.

Después de desconocer a los diputados del Valle representantes de Cali, se rodeó de un contingente de pastusos que los respaldaban, por su parte, los cabildantes caleños liderados por Don José de Caicedo y Cuero, convocaron a un cabildo abierto y como resultado conformaron la “Confederación de los Pueblos del Valle del Cauca” y decidieron oponerse a los planes de Tacón, integraron un ejército para la toma de Popayán y Pasto, el 27 de Febrero de 1811 emprendieron la marcha hacía Popayán por Quilichao y pasaron luego a Piendamó, por su parte, Tacón avanzó hasta las márgenes del río Palacé en donde se enfrentaron las dos fuerzas, allí ocurrió la batalla que lleva ese nombre, el 8 de marzo. Con el triunfo contundente de los patriotas al mando de Antonio Baraya, el 2 de abril tomaron a Popayán , mientras tanto Tacón, cabildantes y otras personalidades, huían hacía Pasto incitando a los patianos a que siguiesen en su partido, en su huida Tacón olvidó llevar a su mujer Doña Ana Polonia y a sus dos hijos quienes quedaron en Popayán, pero de lo que no se olvidó fue de sacar todo el oro y dineros que habían en las cajas reales, el 8 de abril arribó Tacón a Pasto acompañado de numerosas personas, un informe dice: “el suceso es el más lastimoso, y este gobernador por mantener su despotismo y algunos frailes predicantes han causado la desolación de la desgraciada ciudad de Popayán… la mortandad, ha sido mucha, de las trece compañías de Pasto solo siete han vuelto, tal ha sido el resultado del capricho de los antiguos mandones, que por no ceder su autoridad han sacrificado tanto infeliz ciudadano y ésta es la primera escena que ha sucedido entre americanos”.[4]

Liberada Popayán, al menos por algún tiempo, constituyeron el gobierno nombrando como gobernador a Manuel Santiago Vallecilla y el jefe militar a Antonio Baraya e iniciaron la organización para la toma de Pasto.

El derrotado y depuesto gobernador Tacón, junto con los regidores de Popayán reunidos en Pasto junto a la nobleza adicta a la monarquía, decidieron conjuntamente armar un ejército para hacer frente a los quiteños y valle caucanos quienes en acción concertada pretendían atenazar a Pasto por el sur y el norte, respectivamente. El gobierno de Popayán y el Dr. Caicedo y Cuero dirigieron al Cabildo de Pasto un oficio invitándole a formar parte de las ciudades confederadas y “estrechar así, los vínculos en los pueblos hermanos”; para ello, le decían, tendría que “arrojar de su territorio a quien era causante de la desunión y de la guerra (se referían a Tacón), indigno gobernador, aseveraban, por el abandono en que había dejado la administración… Pasto gozaría de las prominencias de las demás ciudades dentro del regazo de la patria “ Asimismo, debían enviar a Popayán, “ si entraban por la vía del buen entendimiento”, un representante para la junta de gobierno,[5] como el Cabildo no aceptara y Tacón se empeñara en medir fuerzas, el 22 de junio salió el ejército de Popayán al mando de Baraya y Caicedo a someter a Pasto, por su parte, los quiteños también se movilizaron y en septiembre, quiteños y valle caucanos se estrechaban las manos en la ciudad de Pasto que caía rendida, pero, la gran mayoría de dirigentes y pueblo en general, huyeron hacía los montes para rehacerse en espera de una oportunidad que les permitiese recuperar sus moradas, sus bienes y sus terruño hollada por los “tiranos” como calificaron a los patriotas. Pasto entraba por poco tiempo en la órbita de los pueblos liberados, más tarde entraría con mayor vigor al combate a favor de la monarquía española, en el informe se lee: “Pasto deja de ser la piedra de escándalo de sus hermanos y el último abrigo que le había quedado por esta parte al despotismo y la “tiranía”[6] mientras tanto, Tacón huía por el río Patía a Barbacoas y luego a Tumaco para no volver nunca más, así abandono a los fieles pastusos que tanto lo querían, pues lo exaltaron como “digno héroe de la fidelidad, de la religión y del patriotismo”.

Dominada la ciudad, Caicedo realizó una labor política en procura de que Pasto declarara la independencia cosa que lo logró, pues en Cabildo abierto los pastusos reconocieron a la Junta de Santa Fe de Bogotá, expresaron igualmente que se “hermanaban con la Junta de Popayán” y que tanto los cabildantes como el clero y el pueblo abrazaban la causa patriótica y en adelante la defenderían”.[7] [1] Extracto del oficio Nro. 31, dirigido por los Cabildos de Popayán y de Pasto. (A.H.N.M), leg 21674, of.31, agosto 20 de 1809. [2] Castrillón, Manuel. Apuntamientos Históricos curiosos sobre la guerra de Independencia en Popayán. Cali 1934, P5. [3] Corrales, José: Documentos para la historia de Cartagena, Bogotá, 1963, T.I, P.53 [4] Carta de un eclesiástico existente en la Jurisdicción de Quito- anónimo. Archivo General de Indias, Quito, leg.256. [5] Archivo Municipal de Pasto, libro Capitular, 1811. Carta dirigida al Cabildo de Pasto, julio 18 de 1811.

[6] Archivo General de Indias – Sevilla- España- (AGI), Cuartel General de _pasto, septiembre 25 de 1811, Quito, leg. 386. [7] Archivo Histórico Municipal de Pasto, libro Capitular de 1811.