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La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y su evolución hasta hoy en Colombia

Templo en Bogotá. Foto: lds.org

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Los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días​ o miembros de la Iglesia de Jesucristo, tienen otro libro sagrado aparte de la Biblia llamado El Libro de Mormón, así como prácticas únicas como el bautismo por inmersión, pero, al igual que muchas otras religiones, siguen la palabra y enseñanzas de Jesucristo. Conoce un poco más sobre su historia en Colombia a continuación.

Actualmente, esa iglesia tiene alrededor de 16 millones de miembros y 65 mil misioneros. Se cree que existen 30 mil congregaciones o lo que se denomina como Estacas, Barrios y/o Ramas, las cuales tienen presencia en 140. En América Latina, estaría concentrado el 38% de los miembros de esa iglesia.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días basa sus principios de fe en las enseñanzas de Jesucristo, creen en la Santísima Trinidad, creen en la existencia de un plan divino y en la vida eterna, la cual se puede conseguir luego del Juicio Final uno de los motivos de por qué ir a la Iglesia.

Esta iglesia tiene doctrinas y convenios litúrgicos los cuales se encuentran en la obra escrita en 1835 por José Smith. En ella, los miembros no deben consumir alcohol, café, té y tabaco, así como del uso y tráfico de drogas ilícitas, también se aconseja no abusar el consumo de carne.

Los templos

La historia de la construcción de los templos de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, se remonta a 1832 cuando su primer profeta, José Smith tuviera una revelación divina en la cual Jesús le ordenó iniciará con la construcción de templos para esa iglesia.

Smith en cumplimiento de esa revelación, en 1936, junto a la iglesia lograron completar, el primer templo Kirtland, en Ohio.

Una de las características en común entre los templos de esa iglesia, es la estatua dorada que representa al ángel Moroni, la cual está ubicada en la punta más alta de cada templo.

Historia en Colombia y su primer templo

Los primeros misioneros que se establecieron en Colombia llegaron de Perú en 1956. Y en 1971 la iglesia organizó la primera misión con sede en la ciudad de Bogotá.

Una vez se consolido esa misión, la primera presidencia en Colombia de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, en la Conferencia del 7 de abril de 1984, anunció la construcción de un templo en la capital colombiana, el cual está ubicado en la carrera 46 No 127–45.

La primera palada que se hizo para la construcción del templo fue el 26 de junio de 1993, el proceso de Puertas abiertas se dio entre el 27 marzo 1999 – 19 abril 1999, y la dedicación el 24 abril 1999.

Cabe mencionar que, en sus inicios, el templo en Bogotá sirvió para los miembros de la iglesia en Colombia, Panamá y Venezuela. Actualmente, sólo los miembros de la iglesia en Colombia asisten a ese templo.

El segundo templo, en Barranquilla y la Costa Caribe

Luego de ser construido el primer templo en Colombia, en Bogotá, el número 19 en Suramérica entre los más de 160 alrededor del mundo, esa iglesia decidió construir un segundo en Barranquilla, al lado de la Vía al Mar, exactamente, en la carrera 51B No 133- 120, Puerto Colombia.

Este templo está destinado para recibir a unos 35 mil miembros o «santos de los últimos días» como también se les conoce.

Al templo de estilo neoclásico de 2.300 metros cuadrados y con una altura de 32 metros, asisten fieles de Barranquilla, Santa Marta, Cartagena, Valledupar, Montería y demás zonas de la Costa Caribe.

La construcción del templo de Barranquilla se anunció el 1 de octubre de 2011 en la conferencia general de esa iglesia por parte de Thomas S. Monson.

Los templos como lugares sagrados

Para los miembros de la iglesia, los templos se consideran como los lugares más sagrados del planeta donde se busca proveer ordenanzas y ceremonias para sus miembros para la salvación individual y la exaltación familiar.

Los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, se reúnen cada semana en una primera reunión en la cual se reparte pan y agua (La Santa Cena), y se pronuncian discursos sobre diferentes temas, luego se organizan según la edad y su sexo.