Este prototipo, que se debe conectar a un tomacorriente, ayuda a distribuir por el cuerpo la radiación térmica, o calor producido por rayos infrarrojos lejanos (ondas electromagnéticas), ayudando a estimular las células.

La almohada, que funcionaría como un desinflamatorio corporal y relajante muscular, contiene una cadena de resistores de carbón de 12 ohmios que genera un calor cercano a los a 38 oC y emite las ondas de infrarrojos lejanos hacia el cuerpo.

El creador de este modelo es el profesor Jorge Hernán Estrada, director del Departamento de Ingeniería Eléctrica, Electrónica y Computación de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Manizales, junto con las estudiantes Laddy Viviana Parra Echeverry, de Ingeniería Eléctrica, y Yessica Alejandra Gómez Rivera, de Ingeniería Electrónica.

El docente señala que el prototipo también ayudaría a mejorar situaciones de insomnio y estrés, convirtiéndose en terapia basada en aplicaciones de calor.

Para utilizar la almohada se debe conectar unos 10 minutos antes a la fuente de energía; después se puede poner en cualquier parte del cuerpo (espalda, pecho, rodillas y cuello) por un tiempo recomendando de 20 a 30 minutos.

Los investigadores informaron que el prototipo será evaluado por médicos de la Unidad de Servicios de Salud de la U.N., donde se harán pruebas monitoreadas con pacientes; también están comprobando si la aplicación de infrarrojo mejora la calidad de los vasos sanguíneos, lo que ayudaría a prevenir la trombosis (formación de un coágulo en una arteria o vena, que impide el flujo de la sangre hacia los tejidos).

Menor consumo de energía

El profesor Estrada explica que el consumo de energía de la almohada es de 4 vatios, que es muy bajo, pues una bombilla de 100 vatios consume 25 veces esa cantidad.

Para desarrollar la almohada, que mide 50 x 40 cm, el docente y las estudiantes se inspiraron en la medicina alternativa, que estudia cómo se distribuye la energía en el cuerpo de forma uniforme.

Según esta disciplina, el cuerpo humano está sano cuando mantiene un equilibrio energético que le aporta bienestar físico, mental, espiritual y emocional a la persona.

“Cuando dicho estado se rompe surge la enfermedad, cuyos síntomas son esfuerzos del organismo para curarse”, describe la estudiante Gómez.

Por eso decidieron crear este objeto relajante que tiene un costo aproximado de 60.000 pesos, mientras que productos similares en el mercado nacional e internacional pueden costar 150.000 pesos.

“El propósito de la almohada es mejorar la calidad vida de las personas con la implementación de la ingeniería en la medicina”, destacó el profesor Estrada.

Pruebas fototérmicas

El producto creado en la U.N. fue probado por 10 personas, entre ellas estudiantes, docentes y adultos mayores, quienes tenían afecciones como altos grados de estrés, dolores en rodillas, hombros y piernas, además de molestias en la garganta y el cuello.

“Después utilizar la almohada durante una semana (al mediodía durante 20 minutos y en la noche antes de dormir cerca de 40 minutos) los usuarios nos manifestaron que sienten descanso y relajación corporal”, precisa la estudiante Parra.

En este sentido, la estudiante Gómez afirma que a las personas que la utilizaron les ayudó a disminuir tanto la inflamación como la fatiga muscular y el cansancio.

En el Centro Interactivo BioMa de Manizales se hizo un registro fotográfico térmico a la almohada para verificar cómo distribuía el calor, y después cómo lo hacía en el cuerpo.

“Una mujer la utilizó para una siesta de 15 minutos y afirmó que al despertar no sintió cansancio, además de tener una relajación muscular en todo el cuerpo”, dijo la estudiante Gómez, encargada de ensamblar el prototipo.

Aunque este primer prototipo ha mostrado su funcionalidad, los investigadores crearán otro modelo que tenga un ajuste de temperatura y un temporizador para que el usuario regule la emisión de calor y el tiempo de uso.