El fenómeno, conocido como ‘gemelo parásito’ o ‘fetus in fetu’, se presenta en uno de cada 500.000 a 1’000.000 de nacimientos en el mundo.

El caso fue detectado por primera vez desde que la bebé Itzamara estaba en el vientre de Mónica Vega, su madre. Esto convierte su caso en algo único en el mundo, pues el diagnóstico suele hacerse después del alumbramiento, de acuerdo con Los Informantes, el programa que visibilizó la historia.

La criatura nació por cesárea a las 37 semanas, pues los médicos prefirieron no esperar a las 40 para evitar que el feto en su interior continuara creciendo y afectara otros órganos.

Aunque parecía sana, la bebé fue inmediatamente sometida a una ecografía para determinar en definitiva si había comprometido otras partes de su cuerpo. Tan solo 24 horas después de nacer, fue sometida a su propia cesárea para sacar a su gemelo.

Este nació con saco amniótico, cordón umbilical, huesos y extremidades, pero sin corazón ni cerebro.