Julio Cortázar nació en 1914, y vivió hasta los 69 años, siempre escribiendo. Ha sido un escritor prolífico, por lo que elegir solo un cuento de Cortázar para destacar, entre toda su obra, es bastante difícil.

A continuación, conocerás la historia del cuento, y por qué debes leerlo al menos una vez en tu vida. Pero si no eres demasiado fanático de la lectura, al final de la nota te dejamos un regalo que no puedes desaprovechar: ¡el cuento leído por el propio Julio!

Ahora sí, no tienes excusa para dejar de leer (o escuchar) este cuento, Casa Tomada:

Casa Tomada es el cuento inaugural de Cortázar. Luego de escribir este relato, y de tenerlo bien corregido, Julio acudió a uno de sus referentes: Jorge Luis Borges. A él le encantó el cuento de Cortázar, y decidió publicarlo en la revista “Los Anales de Buenos Aires”, con una ilustración de su hermana Norah Borges. Así, dio inicio a la larga vida cuentística de Cortázar.

A partir de esa publicación, Casa Tomada ha tenido miles de análisis. Políticos, sociales, psicológicos. Pero en realidad, y aunque no se ha llegado a un consenso sobre el significado del mismo, hay una cosa segura. En este cuento, Cortázar desafía a sus lectores.

Los desafía a encontrarse con una verdad absoluta del mundo: no todo tiene explicación. Así que si eres de los que siempre intenta encontrarle un por qué a todo lo que te sucede, este cuento puede ser un verdadero reto.

El propio Cortázar ha dicho, cuando se le ha consultado, que en realidad el cuento fue producto de un sueño. Pero que le encanta leer interpretaciones, porque quizá alguna es la correcta, aunque él no lo sabe.

Así es que este cuento de Cortázar no tiene explicación, pero sin duda, es un viaje a un mundo donde todo es posible. A lo largo de la vida, muchas veces uno se siente dentro de una “casa tomada”; cuando todo nos asfixia y consigue recluírnos a una pequeña porción de lo que somos.

La mejor recomendación, entonces, es que te tomes unos minutos para leer Casa Tomada. O mejor aún, ponte cómodo, y escucha este Cuento de Cortázar en su propia voz: