Irlanda -también conocida como República de Irlanda, para diferenciarla de Irlanda del Norte, que es parte del Reino Unido- está considerada como uno de los países más prósperos de la Unión Europea (UE) y también uno de los más ricos del mundo.

Tierra natal de hombres de letras del calado de Jonathan Swift (1667-1745) u Oscar Wilde (1854-1900), y de Premios Nobel como W.B. Yeats (1856-1939), Samuel Beckett (1906-1989) o, dentro del campo de la Física, Ernest Walton (1903-1995), Irlanda es también famosa por símbolos nacionales como su bandera tricolor, su café, la cerveza Guinness, la cruz Celta o el trébol de tres hojas shamrock, y por ser también una de las naciones más desarrolladas a nivel mundial según el índice de desarrollo humano de las Naciones Unidas del año 2017, debido a su elevado grado de libertad económica, política y de prensa.

Un país en el que la educación está considerada uno de los pilares fundamentales de su desarrollo social, cultural y económico, con preponderancia de los estudios científicos y tecnológicos, y de la que os ofrecemos estas ocho características y curiosidades:

La educación en Irlanda es obligatoria desde los 6 hasta los 16 años de edad, aunque existe un servicio de educación pre-escolar, generalmente gestionado por entes privados, a pesar de que el estado gestiona muchos centros destinados al alumnado en riesgo de exclusión que ofrecen una primera formación para los niños y niñas que no hayan alcanzado esa edad obligatoria mínima.

El sistema educativo irlandés consta de tres niveles diferenciados: el de primaria, a la que asisten niños y niñas de entre 4 y 11 años, un segundo nivel que abarca entre los 12 y los 18 años y que, a su vez, está comprendido por un primer ciclo de tres años y un segundo, que oscila entre los dos y los tres años de duración.

En este último periodo de entre dos y tres años, los estudiantes pueden elegir entre tres programas diferentes, tras obtener un Certificado de finalización de estudios, programa de formación profesional o un certificado de finalización aplicado.

Y, finalmente, el tercer nivel incluye universidades, institutos tecnológicos y otros estudios de educación superior privados; que permiten a su alumnado formar parte de cursos de licenciatura, maestría o doctorado.

Además de los exámenes internos de cada curso y asignatura, el sistema educativo irlandés contempla el cumplimiento de dos pruebas claves para sus estudiantes: el llamado Junior Certificate, que el alumnado lleva a cabo entre los 15 y 16 años de edad, y el Leaving Certificate, a aprobar entre los 17 y los 18 años de edad. Ambos exámenes son establecidos por la Comisión Estatal de Exámenes.

El sistema educativo irlandés tiene entre sus planes de futuro el incrementar el aprendizaje en segundas lenguas de su alumnado, a partir de cuatro objetivos fundamentales: la creación de entornos motivadores para su aprendizaje, la diversificación e incremento del aprendizaje en otras lenguas sin descuidar el irlandés, destacar la importancia personal y profesional de este aprendizaje y, por último, impulsando empleos que requieran estos conocimientos.

El nivel académico de los graduados es considerablemente bueno, lo que permite que un tercio de ellos obtengan becas universitarias o de posgrado para poder costearse este último tramo de su formación.

Muchos aspectos administrativos de la educación en Irlanda están centralizados en el Departamento de Educación y Ciencia, que establece las regulaciones a nivel general de las escuelas así como su gestión, la prescripción del currículo, recursos y personal escolar y negociación de los salarios del profesorado. Aunque, de unos años a esta parte, este Departamento ha delegado algunas de sus funciones en agencias externas, y una red de oficinas regionales.

Como tantos otros, el sistema educativo irlandés consta de un programa de educación especial para la inclusión de estudiantes con discapacidad, que consta de tres posibles ramas de integración para esta tipología de alumnado: en aulas no preparadas para alumnos con discapacidad pero que constan de un apoyo adicional, en aulas especiales dentro de escuelas de educación no especial y, por último, escuelas destinadas a educación especial, adaptadas a las necesidades específicas de estos alumnos.

La educación para adultos irlandesa incluye, como concepto, una reincorporación de los adultos a la educación avanzada o al tercer nivel educativo, en el caso de que solo hayan cursado su escolarización obligatoria, una educación continuada y práctica y desarrollo profesional, educación comunitaria u otros aprendizajes llevados a cabo por adultos en variados contextos, sean estos formales o informales.