De acuerdo con este análisis, en el teléfono móvil de Catalina Uribe se hallaron registros de 43 llamadas, entre salientes y entrantes, que habría hecho del 3 al 5 de diciembre de 2016, informó Noticias Caracol.

La mujer contactó, dice el noticiero, a sus dos hermanos, antes y después de que Rafael Uribe violara y asesinara salvajemente a la niña Yuliana Samboní, el pasado 4 de diciembre del mismo año.

El celular de Francisco Uribe también fue analizado, y según conoció El Tiempo en el expediente se lee que el mayor de los hermanos habría presentado una “actividad telefónica intensa” el día del crimen, entre las cuatro y hasta pasadas las cinco y media de la tarde.

Durante ese tiempo, las autoridades creen que los tres hermanos habrían estado reunidos en el apartamento 603 del edificio Equus 66, lugar en donde la menor fue asesinada y ocultado su cuerpo.

Si bien el contenido de esas llamadas no se ha dado a conocer, autoridades colombianas enviaron los celulares a una agencia de inteligencia en EE. UU. para buscar más evidencia, ya que con esas conversaciones se podría aclarar si los Uribe Noguera trataron de encubrir a su hermano Rafael.

La Fiscalía acusa a Catalina y a Francisco de presuntamente haber destruido y ocultado información para desviar la investigación.

“La acusación se fundamenta en que habrían desplegado actos tendientes a colaborarle a su hermano, Rafael Uribe Noguera, a eludir a las autoridades y a entorpecer los actos de investigación que se adelantaban por el rapto de una menor; además, en haber destruido información relevante para el caso, concretamente registros de interacciones telefónicas y a través de WhatsApp, que aquel habría sostenido al momento de los hechos en los que perdió la vida la menor Y.A.S.M.”, explicó la Fiscalía el pasado 29 de junio de 2017.

La defensa de los hermanos asegura que ellos colaboraron con las autoridades desde el primer momento, y que no eliminaron información sino que “optaron por desinstalar (no borrar ni alterar) las aplicaciones receptoras” debido a supuestas “amenazas e insultos que recibieron en sus aparatos celulares como reacciones airadas por los hechos que involucraron a su hermano”, que hoy purga una condena de 58 años de cárcel, agrega El Tiempo.