Por: Alberto Quintero Arturo

Ahora que ha tomado fuerza la expresión “pastuso a mucho honor” quiero invitarlos apreciados lectores a hacer una reflexión que espero nos sirva de algo, pues estoy seguro que no dejará de incidir en la conducta de quienes si algo de conciencia nos queda hagamos ajustes para modificar nuestros criterios y actuaciones especialmente.

Muchos tenemos interés de contribuir para mejorar de nuestra sociedad influenciando propositivamente, buscando de mil maneras generar conductas de conciencia colectiva con nuestros criterios para la opinión en general.

Para matizar un poco este espacio quiero invitarlos apreciados lectores a hacer una reflexión a través de este escrito que espero nos sirva para sensibilizarnos como personas sometidas bajo leyes comunes, estoy seguro que no dejará de incidir en la conducta de quienes por supuesto si algo de conciencia nos queda hagamos ajustes para modificar nuestros criterios y actuaciones, pues muchos tenemos interés incondicional de contribuir al mejoramiento de nuestra sociedad como actores propositivos para influenciar positivamente.

Definitivamente la diferencia entre los países ricos y los países pobres no esta en la edad, miremos: Países como la India y Egipto, son países milenarios, tienen mas de dos mil años y son pobres; Canadá, Australia y Nueva Zelanda, que hace 150 años eran inexpresivos con economías deprimidas, hoy son países desarrollados y ricos. La diferencia entre los países pobres y ricos tampoco se basa en los recursos naturales disponibles; Japón posee un 80’% de su territorio montañoso, inadecuado para agricultura y ganadería, pero tiene una de las economías más boyantes del mundo, Japón es como una inmensa fabrica fluctuante que importa materia prima de todos los países del mundo para transformarla y exportarla luego como productos de optima calidad al mercado mundial.

Otro ejemplo es Suiza, no cosecha cacao pero tiene el mejor chocolate del mundo, cría animales y cultiva la tierra apenas cuatro meses del año, sin embargo es fabricante de lácteos con fama mundial y como es un país que proporciona imagen, seguridad, orden y trabajo así sea una nación pequeña se convirtió en la caja fuerte del orbe; ejecutivos de países ricos al relacionarse con sus pares de países pobres encuentran que no hay diferencia intelectual significativa, la raza o el color de la piel tampoco son determinantes. Inmigrantes que fueron peligrosos en sus países de origen son ahora la fuerza productiva de países europeos ricos.

¿Cuál es entonces la diferencia? – Está en el nivel de conciencia del pueblo, de su espíritu, en el ánimo que tengamos de despojarnos de las envidias, del orgullo, de los odios, de los resentimientos y asumir actitudes de empeño común. La evolución de la conciencia debe constituirse en el objetivo mayor del Estado en todos los niveles de poder, la educación y la cultura deben transformar las conciencias colectivas, desde luego fundamentadas en los valores eternos de la sociedad como la moralidad, espiritualidad y ética.

En fin transformar la conciencia de las personas, por lo tanto la sociedad requiere un proceso de renovación que debe tener inicio en la familia bien orientada como núcleo social primario al que hay que rescatar con políticas bien estructuradas basadas en principios de formación a cargo del Estado, para no tener otro fracaso como el de la educación sexual escolar mal orientada que arroja resultados nefastos para la juventud estudiantil embarazada en un 40%, que desesperada forzosamente busca resolver sin formación el enfrentarse con la realidad; hijos no deseados que terminarán como bastardos en una sociedad excluyente como la que lastimosamente se vive hoy.

Ahora si analizamos la conducta de las personas en los países ricos, encontramos que la mayoría adopta en primer plano la relación espiritual con Dios que como resultado les permite adoptar los siguientes principios de vida. La ética como principio básico, luego la integridad, seguido de la responsabilidad, el respeto a las leyes y reglamentos, el respeto por el derecho de los demás ciudadanos, el amor al trabajo, el esfuerzo por la inversión, el deseo de superación y la puntualidad.

¿Será que seremos capaces de contribuir con la transformación de nuestra sociedad? ¡Claro que si! “TRANSFORMEMOS NUESTRA SOCIEDAD “debemos iniciar procesos de cambio aportando ideas que a todos nos concierne para establecerlas y modificar nuestro estilo de vida. Ver algo errado no debe generar la indiferencia, es necesario cambiar la mente para rectificarlo aceptando con madures y sin resentimientos las observaciones propositivas para beneficio de todos; la causa de nuestra preocupación debe ser con la sociedad. Solo así alcanzaremos la excelencia.

ME OLVIDABA: ¡No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética! ¡Lo que mas me preocupa es el silencio de los buenos! Martin Luther King