Según sus compañeros, era un joven sensible, que hacía chistes y que no mostró indicios de quitarse la vida.

“Asistió normalmente a clase e incluso, durante el descanso, fue visto jugando fútbol en el patio de la institución, pasatiempo que mezclaba con su afición al baloncesto”, reseño el Espectador.

Al terminar su día escolar, aproximadamente entre la 1:00 y las 4:00 de la tarde, estuvo con un amigo en el centro de Bogotá y hacia las 3:00 p.m. habló normalmente con su papá y le contó dónde estaba. Esa fue su última llamada.

Sin embargo, a las 5 p.m. se habría separado de un amigo y empezo a burlar la seguridad del Edificio Colpatria do de se lanzó del piso 48.

Según las autoridades, videos que dejó grabados en su computador serían clave para determinar los motivos de su decisión.