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La adicción de Andrés Parra que lo llevó a pesar 120 kilos y el secreto con el cual rebajó más de 40

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La detalló el actor en una entrevista con María Elvira Arango, y aseguró que su problema de obesidad arrancó desde que tenía unos 10 años, se extendió hasta su etapa adulta y duró resolviéndolo alrededor de 8 años.

Su gordura fue causada por una adicción a la comida, que era más fuerte que él y que lo llevaban a tener unas siete comidas al día, pero poco saludables, y a intentar más de una vez combatir ese problema y a caer de nuevo, pese a tener “cargo de conciencia”.

“Es horrible… ser adicto a la comida. […] Es una enfermedad y es terrible, porque todo es comida. Entonces, contrólese, mientras la demás gente come tranquila, pero uno piensa en solo comer”, dijo Andrés en Los Informantes.

“Lo primero que comía era a las 10 de la mañana, uno o dos buñuelos de Chapinero, que parecen un balón de fútbol. Almorzaba arroz, papa, carne. Siempre repetía arroz, y le echaba mayonesa, salsa de tomate, ají y salsa inglesa; hacía como un mazacote. 3 de la tarde, un platico de sopa y lo que hubiera sobrado del almuerzo […]. 5 de la tarde, me llamaba un vecino y me decía: ‘Parra, ¿pizzita o miedo?’. Yo siempre decía: ‘Pizzita’ […] Él se pedía una, yo, dos”, esos eran su desayuno y sus almuerzos, recordó

No obstante, sus ansias por comer no paraban ahí. Su cena también era grande, aunque disminuía cuando era con su actual pareja Diana Caliz.

“La invitaba a comer a un restaurante y un gordito nunca come lo que come en público, a uno le da pena. Entonces, comía normal: me pedía una entradita, una comidita común y corriente. La dejaba [a ella] y me iba para un sitio de hamburguesas y me pedía un combo con dos hamburguesas, siempre”, dijo y continuó:

“Me acostaba a las 11 de la noche y a las 2 o 2:30 de la mañana, sagrado, me despertaba. Bajaba, y un platado de arroz, carne, papa; lo que hubiera sobrado de la comida. Yo metía eso al microondas y siempre le ponía 2 minutos 35. Mientras eso se cocinaba yo me alcanzaba a comer dos sandwiches fríos, de jamón y queso. Y para que no me diera tan duro, me tomaba un vaso de [jugo] naranja; no era capaz de tomar gaseosa a esa hora porque decía: ‘No, me engordo [risas]’”.

En ese momento, pasó de pesar 120 kilos a entre 80 y 90. Sin embargo, después tuvo que volver a subir y seguía teniendo problemas con su adicción a la comida.

Así hasta que su actual pareja lo ayudó y a que en medio de una “tusa tenaz” decidiera aceptar el consejo de un amigo, de empezar a montar bicicleta.

6 años de viaje mis ñeros! Y aquí seguimos! Entendiendo, aceptando y asimilando una enfermedad como es la adicción a la comida, q aunque no tiene cura, si tiene tratamiento. Y aquí seguiremos mis perros! Por eso hoy quiero hacerle un reconocimiento muy especial y darles todo mi eterno agradecimiento a las personas q de alguna u otra manera han hecho parte de este intenso y bipolar proceso de cambio. A todos ellos mil gracias! #LaBiciSavedMyLife🚴🏼❤️🚴🏼 @dcaliz @fabian_urbantraining #SandraJaramillo #BlancaLuz @cece.roman @salazarjairo @pollycarretero #VicenteCarretero @imms74 @feloramirezvargas @pablo.jacobsen @santiaprad @inakizg @joseluisarroyaveg @sergio_caraballo @julianaferrervargas @juliengustave @sandovalalvaro @estebanchavesbta @pablomedellin @melissasixsigma @melipelaezo @juan__echeverri @estradaisa @george3athlete @aethosheadcoach @dynashco @rali_store @gocyclingcolombia @kumbresports @allianzcol @bicicletas.strongman @bikeexpresscol @14_ochomiles @elgallo.cc @suarez @pocsports @ceramicspeed @iamanatag @compressport_colombia @asesorias_juanymeli @aethosport de corazón gracias amigos! La leña es para siempre! OhhhhhhYeahhhhhhhhh!

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Ahí arrancó su amor por la cicla, pues como el señaló en la entrevista con María Elvira, en medio de risas:

“El ciclismo me gusta porque es de los pocos deportes en los que usted tiene que comer mientras lo hace o si no se desmaya. ¿Usted sabe lo que es echarme seis sanduchitos con mantequilla de maní, mermelada? El entrenador me dice: ‘Cada 30 minutos, mijo, sándwich, aguita, barrita de cereal’. ¡Eso es una delicia; yo monto es pa’ comer [risas]!”.

Con eso también vinieron más deportes a su vida, pues aparte de la ‘bici’, ahora nada y corre.

Igualmente, mejores hábitos alimenticios ya que, según dio a entender en Los informantes, se puso en manos de una nutricionista durante unos ocho años.

En ese tiempo no quiso pasar por el quirófano, porque considera que esa no es la solución para muchos casos de obesidad. Solo aceptó una operación, cuando ya estaba flaco, pues pasó de pesar 120 kilos a 72 o 73 y le sobraba mucha piel de su barriga (3 kilos).

“Es doloroso porque yo tuve que someterme, igual, a una cirugía al final que fue el sobrante. Con eso hicimos después un lomo al trapo en esta chimenea [risas…] Operarse del estómago, al no ser que sea un caso de verdad de vida o muerte, si se puede no hacerlo, mejor no hacerlo. La cirugía hay que hacérsela es aquí [en la cabeza]; ese es el cable que hay que cortar, pero eso es muy demorado”, puntualizó.