Payasada o acto indecente

Por: Alberto Quintero Arturo

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Pasan tantas cosas en Colombia que uno ya no sabe que pensar de lo que la semana pasada sucedió con la ley 1819 de 2016 que estableció que el 100 por ciento de los recursos del impuesto al carbono se destinaban a la protección ambiental.

Contrariando ese objetivo el 29 de junio pasado se modifica el artículo 223 por el artículo 26 el cual queda así: El recaudo del impuesto nacional al carbono se destinará al Fondo Colombia en Paz en un 70%.

El 25% se destinará al manejo de la erosión costera; la reducción de la deforestación y su monitoreo; la conservación de las fuentes hídricas, la conservación de ecosistemas estratégicos, especialmente páramos, acciones en cambio climático y su respectivo monitoreo, reporte y verificación, así como el pago de servicios ambientales.

El 5% se destinará al fortalecimiento del sistema nacional de áreas protegidas (SINA) y otras estrategias de conservación a través de creación y ampliación de áreas protegidas, manejo efectivo y gobernanza en los diferentes ámbitos de gestión.

Reitero el 70% se destinará a la implementación del acuerdo final para la terminación del Conflicto Armado y la construcción de una Paz estable y duradera con criterios de sostenibilidad ambiental.

Si la ley de páramos les cerró la puerta a más de 25.000 personas que dependían de sus actividades mineras, como se puede hablar de que esa ley destina los recursos del impuesto al carbono para combatir el cambio climático si esos recursos no se destinan a estimular actividades de producción amigablemente ambientales con los mineros para citar un ejemplo.

Esto demuestra una vez más que los Colombianos a todo nivel, aún no hemos entrado en la “era de comprender cuan necesario es el asunto ambiental”, el cual como lo he manifestado en sinnúmero de oportunidades, es el tema más importante para poder prolongar la existencia y calidad de vida.

Esto es una “payasada o acto indecente” como lo manifestó el exministro de Ambiente Manuel Rodríguez Becerra, pues Colombia tiene un compromiso con el acuerdo de Paris que como observamos no lo va a cumplir, teniendo en cuenta que no solamente el gobierno del presidente Santos le ha disminuido recursos al Ministerio de Ambiente, sino que ahora el congreso de la república le cercena los pocos que tiene para mitigar de alguna manera los efectos del cambio climático.

No puedo dejar pasar esta oportunidad para reiterar nuestro llamado frente a la necesidad urgente de promulgar el decreto restrictivo de espumas (carioca) y cal en el carnaval de negros y blancos, el cual contribuye a mitigar el Cambio Climático. No sabemos nada del decreto prometido por escrito por la administración municipal hace más de ocho días ¿Será que sigue en trámite?