Durante la audiencia de juicio oral contra Ángela Johana Guerra y Edilberto Rojas Torres, encargados de la custodia la menor de 4 años (asesinada en 2017), se conocieron los aberrantes maltratos y torturas a los que fue sometida.

La diligencia judicial se celebró este lunes en el Palacio de Justicia de Ibagué (Tolima) y tardó cerca de 13 horas. Allí, la Fiscalía, la Procuraduría y la Defensoría, que actuaron a favor de Sara Salazar, revelaron detalles que involucran a la pareja en la muerte violenta de la niña, ocurrida en el municipio de Guayabal Armero, informó Noticias Caracol.

La muerte de Sara fue un acto absolutamente violento. Ejecutado por una persona que siendo de condiciones físicas altamente superiores a las que tenía la niña podía producir ese resultado, Ángela Johana Guerra”, aseguró el fiscal del caso.

La niña, según comprobaron expertos forenses, murió producto de un zarandeo que le produjo un trauma craneoencefálico severo, por lo que quedó desvirtuada la versión de la madrina de que se trató de un accidente, indica Ecos del Combeima.

Por esto, agrega el medio local, un juez determinó que Guerra debía pagar una condena mínima de 37 años de cárcel por los delitos de tortura agravada y homicidio agravado, mientras que Rojas deberá cumplir una pena mínima de 25 años por tortura en grado de omisión.

Pese a que en el juicio se confirmó que la pequeña fue accedida se—ualmente porque en su cuerpo los médicos encontraron rastro de espermatozoides, los exámenes no permitieron identificar al infame que la violó, añadió el noticiero de televisión.

Por su parte, la Procuradora en la misma audiencia relató los brutales maltratos que sufrió la menor cuando estaba viva por parte de su madrina, que supuestamente la cuidaba. Así se escucha en un fragmento del noticiero:

“Excoriaciones, abrasiones, hemorragias, avulsiones, fracturas recientes y antiguas, desde la cabeza hasta las uñas de los pies”.

De ahí que el juez tomara su decisión en la diligencia y afirmara:

“Es un comportamiento indolente en grado máximo. Ponernos en los pies de Sarita cuando le levantó la uña, cuando perdió su falange y cuando se le cayeron los dientes no producto de un proceso natural”.

Ante las pruebas y las investigaciones minuciosas que comenzaron desde el día que se conoció la muerte de la menor (sábado 22 de abril del 2017), el fiscal del caso se mostró indignado y rechazó el hecho.

“Lo calificamos y lo reiteramos como detestable, como reprochable, y si se nos permite absolutamente asqueroso, señor juez”, dijo