Las propuestas radicales de Iván Duque, con cerca del 40% de votos, y Gustavo Petro, con más del 24 %, triunfaron sobre las opciones más moderadas, encarnadas por Germán Vargas Lleras, Sergio Fajardo y Humberto de la Calle, que se presentaron como de centro.

Con más del 90 % de los votos escrutados, Duque y Petro irán a segunda vuelta el próximo 17 de junio.

Fajardo obtuvo el 23 % de los votos, Vargas Lleras 7 %, y De la Calle, 1,95 %.

Duque, que capitalizó el miedo a la ‘venezolanización’ de Colombia y el ‘castrochavismo’ y se vendió como una opción joven renovadora, pero fervoroso defensor de Álvaro Uribe, sedujo a sus electores por la cerrada defensa de la economía de mercado, la propiedad y la iniciativa privada y la familia (compuesta por un hombre y una mujer); las modificaciones a los acuerdos de paz con las Farc (en particular, que los responsables de crímenes paguen cárcel antes de llegar al Congreso); y disminución de impuestos a los empresarios para generar empleo.

Petro, en contraste, sedujo a sus electores con un discurso antiestablecimiento, antioligarquía, y anticorrupción, propuestas para reducir la desigualdad de forma radical, sustitución de lo que denomina economía extractiva (basada en la extracción del petróleo y minerales) por una economía productiva, basada en la producción de alimentos, y energías limpias para frenar el cambio climático.

Así mismo, los sedujo con propuestas radicales como la de acabar las EPS y establecer un sistema de salud pública gratuita; expropiar los latifundios improductivos y hacer tributar más a los grandes empresarios (magnates, les dice); y garantizar la universidad gratuita para todos.