Los turistas ‘cachacos’ que terminaron golpeados tras aceptaron ‘prueba’ de masaje en playa de Cartagena

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Se trataría de una familia de Bogotá que terminó en trifulca por las técnicas poco claras, que emplean los vendedores ambulantes y oferentes de servicios para conectar con los turistas en las playas de Cartagena.

Luego que los turistas llegaron al hotel, salieron la playa:

“Estando ahí, mi suegra, que cumple los 80 años, se quedó en la carpa con otro familiar y los demás nos metimos al mar”, agregó en ese medio la mujer, al tiempo que esperaba la valoración de Medicina Legal. “Nos dicen que en ese momento llegó una masajista y le dijo a ella que le haría la pruebita en los pies”, explicóMónica Ospina Garzón  a El Universal.

Ese diario pudo establecer que, al parecer, la señora a la que le ofrecieron la ‘prueba’ del masaje la rechazó, pese a lo cual la masajista insistió.

“En ese momento, mi cuñado le dijo a la señora que dejara eso así y que no siguiera con la ‘pruebita’”, añadió Ospina Garzón en su relato a El Universal. “Entonces la masajista le dijo que tenía que pagarle. Fue ahí cuando mi cuñado le dijo que le daría 10 mil pesos, pero la señora dijo que eran 30 mil”.

A partir de ahí, las cosas se salieron de control. “La señora [masajista] comenzó a gritar que la estaban robando. Nosotros salimos del mar y al llegar ya había varias mujeres que trabajan en lo mismo y 2 hombres, quienes nos atacaron”, continuó Ospina Garzón.

“Uno cogió una silla y como yo estaba diciendo que se calmaran, me la partió encima, mientras que el otro cogió una piedra de coral y se la tiró a mi cuñado en el ojo”, terminó.

El caso es calificado como “abuso por parte de nativos” por el diario El Heraldo, que también reporta el hecho y dice que la familia bogotana “fue víctima de agresión por un supuesto masaje”.

A ese diario le habló Juan Mendoza, otro de los miembros de la familia, hijo de la mujer a la que le iban a celebrar los 80 años. Él precisó que a la octogenaria la habían dejado en la carpa cuidando las pertenencias.

“Cuando Méndez se percató de la cantidad de personas que había en el lugar, salió del agua a ver qué pasaba”, cuenta el diario barranquillero. “Al llegar, se enteró que una mujer que ofrecía servicios de masajes le dio una prueba a la cumplimentada, por lo que el denunciante le dijo que no quería más servicios y pidió la cuenta”.

Todo derivó en una fuerte discusión entre nativas y turistas, pero el escándalo atrajo más vendedores, entre ellos, dos hombres que trabajan en el sector y les gritaron a los visitantes “aquí vienen es a robar”, agrega el mismo diario.

Cuando Ospina Garzón intentó detener la discusión, uno de los vendedores ambulantes la agredió con una silla plástica. Su esposo, Carlos Rubén Méndez, al ver que su mujer fue agredida, intentó defenderla, pero otro de los sujetos del tumulto cogió una piedra de coral y se la tiró golpeándolo en el ojo izquierdo, cuenta El Heraldo, citando la denuncia.