Carlos Eduardo Burbano en el Carnaval

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Un hombre dedicado a la cultura nariñense desde muy temprana edad, gracias a la influencia de su hermano mayor, quien de  igual manera decide desde tempranos momentos de su juventud ser partícipe de comparsas del carnaval. La influencia de su hermano conmueve a su familia a tal punto de empaparse aún más de la cultura festiva del departamento de Nariño, específicamente de la ciudad de San Juan de Pasto.

 

El maestro Carlos Eduardo comenta  que su hermano mayor influenció a participar en comparsas a sus 5 hermanos y 5 hermanas, mismos que aceptaron, y para el año de 1982, su familia ya era una de las principales y concurrentes familias partícipes del Carnaval de Negros y Blancos de la ciudad de San Juan de Pasto, posteriormente en el año de 1992 la familia Burbano, principalmente el maestro Carlos, deciden realizar su primera carroza, denominada “Sueño y Realidad”, él maestro comenta que el carnaval se encuentra ligado a la forma de pensar, actuar  y a la situación social en la que se encuentra el departamento de Nariño o el país de Colombia principalmente.

 

Carlos Burbano comenta  lo satisfactorio que es el proceso de realización de carrozas   pues más allá de los meses de montaje, se encuentra la investigación, la rememoración y realización; comenta lo efímero que puede llegar a ser  el día 6 de enero, pues da a conocer que en poco tiempo muchos de estos objetos quedan en el olvido, pero de igual manera comenta que no hay nada de efímero en la realización de la carroza ya que son bastantes semanas en proceso de las cuales queda un aprendizaje cada año.

 

La infinidad de anécdotas que han surgido a través de las diversas apariciones anuales en el carnaval,son las que perduran en la memoria del maestro, tal como una de las primeras anécdotas que recuerda con felicidad es sobre una carroza llamada “El Rebusque”, misma que se enfocó en reconocer a diversos personajes de la ciudad de Pasto que trabajaban en diversos oficios como vendedores ambulantes y que por los mismos oficios eran muy reconocidos en la ciudad, ejemplo de doña Blanca, una mujer que se dedicaba a vender gelatinas por las calles o Segundo Botina un vendedor de lotería. Así como estos muchos más vendedores que tenían en común una cosa y era el carisma con el que desempeñaban  su oficio; carisma, que despierta el interés del maestro el cual es plasmado en su carroza.

 

Por la memoria del maestro pasan infinidad de anécdotas que alegremente se reviven en cada entrevista, y posteriormente invita a nuevos y antiguos artesanos a revivir las técnicas utilizadas tiempo atrás en el Carnaval  de Negro y Blancos para ser amigables con el medio ambiente.