La joven colombiana, adoptaba en Dinamarca, se reencontró con su familia colombiana y la madre de Durita, María Granada, confesó que tuvo una relación por fuera de su matrimonio y quedó embarazada.

Entonces, su esposo le puso una condición para que pudieran salvar su matrimonio; dar a Durita en adopción.

“Él (su esposo) no quería que la tuviera”, explicó la madre de Durita. Por lo tanto, María decidió entregar a su hija al Bienestar Familiar.

También aclaró que el padre biológico de Durita nunca se interesó en responder por su hija.

Cuando la joven se enteró que su papá biológico no era el mismo que el de sus cinco hermanas, no pudo evitar romper en llanto.

Antes de descubrir semejante noticia, Durita vivió con mucha emoción el encuentro con sus hermanas y su madre.

Sin embargo, aclaró que su verdadera mamá siempre será quien la crío.

“Aunque estoy feliz de conocer a mi madre biológica, mi verdadera mamá es quien me ha criado durante 23 años y me ha dado sus enseñanzas”.