El proyecto que busca mejorar la conexión entre las dos zonas del país, en especial la región del Beni ubicada al nororiente del país, limítrofe con Brasil, podría partir en dos la selva y con ella la biodiversidad rica de la región.

Para el Gobierno boliviano es importante la conexión a través de la vía que podría tener unos 300 kilómetros pero que atravesaría el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS).

El tema no es nuevo, ya que en el año 2011, la población afectada de la zona y otros sectores marcharon en contra de lo que podría ser un atentado al medio ambiente, lo cual obligó al gobierno a suspender la construcción de la carretera cuando ya tenía todo listo para iniciar las obras.

La carretera busca unir los departamentos de Cochabamba (centro) y Beni (noreste); Morales ha indicado que entre 55 y 65 kilómetros de la carretera debe pasar por la mitad de la selva, donde se deberá abrir un camino o construir túneles.

A pesar que el Gobierno considera que la carretera será «amigable» con el medio ambiente, muchos no confían y temen que los impactos ambientales sean de proporciones irreversibles.

De todas maneras, Evo Morales ya ha puesto en vigencia la ley que levanta las restricciones que regían la protección de la zona del TIPNIS, atacando a quienes consideran defensores de un «medioambientalismo colonial» y a los sectores que se oponen a la carretera a los que calificó de «enemigos» de los indígenas.

«No les interesa que el movimiento indígena tenga luz o que tengamos carretera. No les interesa, pero usan al movimiento indígena, usan la ecología para vivir bien», ha reiterado el mandatario boliviano.

Los sectores opositores al proyecto tales como sectores indígenas, ONG, intelectuales y activistas ya se prepararan para este segundo round de esta batalla que hasta el momento le ganan al todopoderoso mandatario boliviano.