¿Qué hay de nuevo?

Hoy cuando la tecnología avanza a grandes pasos, el informarse con rapidez es una gran ventaja que demuestra una vez más el poder de la palabra, testigos de esta situación son los llamados, “Smartphone”, el whatsapp, los chats que están presentes en Facebook, Twitter y otros medios digitales. Pero si bien ayudan con eficacia, otras veces son medios para ofender, faltar a la dignidad y causar problemas a nivel humano.

A veces se habla de whatsapp sin saber que obviamente este término viene del idioma inglés y procede de un juego de palabras que tiene su origen en expresiones como What’s up y hace referencia a preguntar qué hay de nuevo o ¿cómo andas?

Se utiliza la palabra “app” para referirse a un aplicación, entonces la combinación de “What´s up y App derivó en Whatsapp, una acción informática que sirve para estar en contacto con otras personas.

Este tipo de comunicaciones son cortas y directas y otras veces son utilizadas para ubicar a las personas y dejar mensajes urgentes. Pero todo esto es un proceso de información y cuando ésta se aplica a través de los mensajes suelen dar paso a conflicto en las relaciones de pareja, la razón de los mismos está dada por la interpretación del uno y la mala comprensión del otro.

El descubrir nuevos hechos por algún integrante de la pareja cuando por descuido deja su teléfono al alcance del otro genera mayor controversia , entonces estas problemáticas en lugar de tender a solucionarse se agudizan más con la ausencia de los interlocutores.

La escritura rápida, la carencia o el mal uso de los signos de interrogación, añadido a la falta de contacto visual entre los interlocutores genera discontinuidad en el proceso comunicativo, estos son conceptos dados por el periódico El Comercio, pero aplicables universalmente.

En consecuencia, cada día la información aumenta y la comunicación disminuye, y junto a ésta la dependencia que el “aparato” causa fortalece el alejamiento, aspecto que desaparece con el robo del mismo, claro está que puede ser reemplazado, lo cual es un mayor indicador de dependencia.

Todo ese mirar el celular es una práctica que genera concentración, total atención y también olvidarse de quien se tiene al lado, en otros términos es la comunicación incomunicadora, así suene a redundancia.

Según la Psicóloga Paula Barrera citada en el diario ABC manifiesta las siguientes normas conductuales cuando se asume un diálogo virtual:
1) Las cosas importantes se comentan directamente porque nada reemplaza los efectos del tono, la mirada y gestos.
2) Mensaje visto no asegura respuesta, solo confirma que se leyó, pero una vez más el fenómeno comunicativo falla.
En conclusión, si bien la rapidez en las comunicaciones es buena, las relaciones interpersonales cada vez son más distantes.