El legado ancestral de las Melcochas de la Unión-Nariño

Por C.S. Patricia Montilla

Los campos nariñenses encierran en sus faldas los secretos de sus ancestros que con el pasar del tiempo se descubren; potenciales latentes que  se vuelven tradicionales de generación tras generación  y salen a flote para dar a conocer los saberes y sabores de la tierra; como muchas otras pequeñas empresas familiares, esta surge desde los dulces trapiches de la Unión Nariño.

Es así como la tradicional “Melcocha” un turrón, producto de la mezcla de panela derretida y maní tostado, se hizo popular a finales del siglo XlX , pues fue la golosina especial para atender eventos familiares e invitados; la historia data que aproximadamente en 1895, don Domingo Ortega, campesino de la región, aprovechando su aceptación,  tuvo la idea de producirlas en su propio trapiche ubicado en la vereda la Caldera, con el fin de comercializarlas entre propios y foráneos.

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Después de tres generaciones y alrededor de 1970 el Señor José Herney Ortega  junto con su familia y se proponen continuar con el legado ancestral de producir Melcocha y es así como da inicio a la tercera generación de melcocheros integrada por su esposa y ocho hijos quienes hoy por hoy han conformado con sus conocimientos, una empresa líder en dulces de la región.

Reuniendo casi un siglo de experiencias, lograron perfeccionar sus técnicas de producción y presentación, innovando en 16 productos de su marca “Melkocha” como: la melcocha tradicional y saborizada,  maní confitado, entre otros, los cuales gozan de una contextura maleable y gelatinosa con un suave y dulce sabor, conservando sus características por mucho más tiempo, además de la garantía de excelente calidad lo que ha generado gran aceptación en el mercado local, extendiéndose de manera progresiva a algunos municipios y departamentos de la región Suroccidental de Colombia.

Actualmente, Rodrigo Ernesto Ortega y sus hermanos lideran esta microempresa familiar, con el fin de volverla más competitiva frente a las exigencias del mercado actual, apuntando a cubrir la demanda regional del producto y ampliar las fronteras del mercado hacia el norte de Colombia, así mismo posicionarlo  como un producto de exportación, cumpliendo con las exigencias legales para la producción, manipulación y comercialización de alimentos bajo estándares de calidad.

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De igual manera contribuye al desarrollo de la región pues la materia prima “panela y maní” se compra a pequeños productores de la unión, San Lorenzo, Cartago, Taminango,  El Rosario; Mercaderes y Florencia (Cauca), entre otros municipios del norte de Nariño, siendo una fuente laboral permanente  y la más importante de la vereda La Caldera.