Periodista pastusa narra una historia conmovedora como corresponsal nacional

Por Natalia Cabrera Jimenez / Comunicadora Social y Periodista

Cuando decidí renunciar a mi cargo como corresponsal de Noticias Caracol en Nariño, evocó el recuerdo más hermoso que tuve  durante 6 años al frente de este trabajo, el cual me llenó de enseñanzas y satisfacciones.

Inicié en contra de la corriente siendo la corresponsal más joven del canal y con menos experiencia, sin embargo asumí el reto con responsabilidad y perseverancia.

En medio de tantas noticias que me han tocado cubrir, recuerdo experiencias positivas que me alegrarón, por ejemplo cuando viajé a Túquerres para conocer a los niños y niñas beneficiarias de la Fundación Sendas y Sueños quienes son apadrinados por colombianos y extranjeros, con 20.000 pesos mensuales les dan a los pequeños educación, alimentación y algo de vestimenta. Era una nota normal, pero cuando conocí cada una de las historias de las familias y las motivaciones de los niños (los cuales tienen que hacer recorridos de más de 1 hora a pie desde la zona rural del municipio sabanero), pude entender el verdadero trabajo que debía realizar con ellos.

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Me empeñé en tomar las mejores declaraciones, que mi camarógrafo logró captar con su lente, lo que nuestros corazones sentían en ese momento al ver la esperanza en los rostros de esos niños cuando la vida, por cosas del destino, les había arrebatado a sus familias el dinero o en algunas ocasiones a seres queridos.

La grabación estaba destinada a realizarse en una mañana, pero duramos todo el día acompañados de las historias que con generosidad nos entregaban, recorrimos el centro educativo que les prestaban, nos alimentamos con la comida que generosamente nos compartían, y caminamos por trochas empinadas llenas de lodo para conocer las “casas” donde en medio de la pobreza construían un hogar.

A la semana de la grabación salió la nota al aire por el Canal Caracol, sentía que había logrado captar y transmitir el mensaje de esperanza y reconciliación que necesitaban, pero lejos de imaginarme que a vuelta de correo, recibiría cientos de dibujos hechos a mano, pintados con temperas, crayolas y acuarelas; y firmados por los niños y niñas diciendo “Gracias Natalia y Canal Caracol”, en el paquete una carta de la directora de la Fundación contándome que el número de padrinos aumentó con la emisión de la nota por lo que más niños fueron incluidos en la lista de beneficiarios.

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A veces, nos miran a los periodistas como seres parásitos que vivimos del dolor ajeno, de las noticias negativas que le suceden a los demás, pero resulta que no es así, pues somos seres humanos, que al llegar al sitio de la tragedia o escuchar una historia de dolor, queremos además de informar contribuir con la labor social de transformar la sociedad.

Gracias al Canal Caracol por darme la oportunidad de crecer de su mano y pertenecer, a mi juicio, a uno de los mejores equipos de trabajo. Logré premios a nivel regional, nacional e inclusive internacional con mi participación con la Alianza Informativa de Latinoamérica.

Finalmente, quisiera agradecer a los camarógrafos que me acompañaron en cada día de trabajo durante tantos años, la incondicionalidad, profesionalismo y compromiso de 365 días del año 24 horas al día son admirables.

Hoy, ya no estoy delante de las cámaras, pero sigo detrás de los micrófonos liderando el equipo de Radio Nacional de Colombia en Nariño, un reto que asumo con el mayor compromiso con mi gente, mi región. A Dios, a mis hijos, a mi esposo y las personas que creyeron y siguen creyendo en mis capacidades, espero no defraudarlos.

Gracias Nariño!