Carta sentida de un machista a las mujeres

Carta sentida de un machista a las mujeres

7 de marzo

 Respetadas y adorables mujeres.

Escribo esta carta desde del rincón infinito del sur, donde el verde es de todos los colores y donde la lucha de la vida, como en cualquier otro lugar del planeta, ha sido forjado por la gran mayoría de mujeres humildes, altruistas y bondadosas.

Estas líneas no fueran posibles, si no hubiera existido una mujer, mi madre que (al igual que usted) sacrifico su cuerpo, su mente, su tiempo y hasta su belleza para darme la vida. Guardo en mi inconsciente el resplandeciente brillo de la vida y del aire de la mañana celeste que iluminó mi existencia que la fortuita vida femenina me permitió conocer. Adorables mujeres: son la vida!

Mujeres, la vida comienza con el sol de la mañana que entra todos los días por la venta de nuestros hogares motivada por la dulzura que florece en la presencia de ustedes. Imbéciles, aquellos seres que no dan gracias al universo o que no piden a Dios para que las mujeres acompañen y den sentido a la vida de los hombres.

Mujeres, sin ustedes cerca o distantes este mundo no tendría sentido. No habría motivos para soñar. Indiscutiblemente son lo más bonito y lo más bello. Son la belleza y la espiritualidad juntas. Por eso, son merecedoras por derecho, de soñarlas y pensarlas como la alegría y la esperanza. Ojalá no nos falten nunca y jamás se nos vayan como la tarde.

Magnificas mujeres que tienen la virtud de dar la vida y posibilitar la continuidad de la existencia. Son el sol, el rocío, la lluvia, el viento y el mar. Por todo eso, no hay una sola mujer que celebrar sino millares de mujeres por respetar, alabar, glorificar y enaltecer.

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Soy un machista, no lo niego. En mí viven todavía, los estereotipos e imaginarios cobardes que hemos creado, impuesto y mantenido los hombres, a través del machismo que nos ata, en varias ocasiones, a la desigualdad. Como anhelo que esa brecha se termine y aprendamos de cada detalle femenino a vivir la vida como un pétalo de una rosa.

Son las mujeres, sin caer en estereotipos, quienes permiten pensar y construir lazos de amistad, fraternidad y por supuesto, la paz que no puede ser posible sin el porvenir de la vida. Un porvenir que sólo es posible a ustedes.

Mis mejores deseos de felicidad en este y todos los días para todas aquellas que desde siempre se forjan en la equidad social, familiar y de género y que enaltecen la existencia de lo delicado. Mis respetos a todas por demostrar al mundo que las capacidades de mujeres y hombres son las mismas para desempeñarse en cualquier momento, tiempo, lugar, cargo u oficio.

Gracias, madres, hermanas, esposas y amigas por enseñarnos la prudencia, la ternura, el cariño y la fraternidad. Invito a los hombres para que todos los días hagamos de las horas, los minutos y los segundos días internacionales de la mujer y todos los días regalemos un suspiro a la felicidad y las notas que graban las ilusiones que a diario tejen las mujeres.