La Paz en Nariño: Agenda de Papel (Parte 1)

Esta es la primera entrega de varias que trataremos de construir en torno al proceso de paz en el territorio.

Habíamos iniciado el año anterior la entrega de una serie de artículos sobre los procesos de Paz en Nariño más significativos y relevantes para la región con el fin de incentivar el diálogo crítico, abierto pero a la vez constructivo del «estado de cosas» frente al proceso de construcción de paz territorial.

Debido a la coyuntura electoral del momento, observamos que el tema de la paz como una propuesta colectiva estaba en el momento relegada a otro plano y que la contienda se centraba en otro tipo de debates, aunque el tema se lo abordaba él mismo no generaba la misma expectativa que otros en ese momento coyuntural.

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Así que pasada la contienda democrática y ya con los gobernantes electos, tanto Gobernador como Alcaldes, consideramos pertinente volver a abordar este asunto que no solo es coyuntural sino que de fondo subyace en él una serie de esperanzas, expectativas, retos pero a la vez tensiones en torno del mismo.

Esta es la primera entrega, de algunas que ojalá podamos construir y a su vez permitan colocar en el espacio público el debate sobre qué tan preparado realmente está el departamento y sus municipios frente a los acuerdos que se firmen en La Habana, la finalización del conflicto armado y la construcción de una paz justa, estable y duradera.

¿Múltiples propuestas, distintos caminos?

Es esta primera entrega abordaremos dos propuestas que se han comenzado a vislumbrar en el territorio y que podrían en teoría ser relevantes para el mismo, pero que será la misma sociedad y sus organizaciones quienes puedan determinar en la práctica qué tan válidas y pertinentes sean.

Ellas son la Agenda de Paz Nariño y el Plan Estratégico de Paz; la primera propuesta liderada en su momento por la Gobernación y las tres Diócesis de Nariño y que luego se adhirieron la Agencia de Desarrollo Local y el PNUD y que ha pretendido unir esfuerzos con otros sectores sociales; la segunda, una iniciativa entre al Gobernación de Nariño y el PNUD.

¿Que tan relevantes y legítimas son para el territorio?

A continuación presentaremos el resumen de un primer conversatorio  en el cual se trató de abordar la pregunta sobre la relevancia y legitimidad pero desde una mirada amplia, plural y sobre todo abierta frente a los procesos de construcción de paz.

Acotamos que el debate no está terminado y sigue abierto en espera que los actores y actrices sociales con sus diversos intereses y propuestas para el territorio tengan la capacidad de articular esfuerzos, conjugar fortalezas y tender puentes en torno a un bien superior para todos y todas como es el de la construcción de la paz.

Mayeutica: el proceso de parir ideas

Primera pregunta: ¿Cuáles considera que ha sido el espíritu filosófico, político, social y humano que motivaron las iniciativas de construcción de paz en Nariño?

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Los procesos anteriormente mencionados han sido ejercicios de reconocer el territorio en donde sus habitantes no niegan la necesidad de la paz pero que requieren ampliar su capacidad de comprensión sobre su construcción y compromiso social.

A las dos propuestas, más que iniciativas, las ha motivado el deseo de ver a Nariño en escenarios de desarrollo humano integral sostenible y de encontrar en esta coyuntura la oportunidad de recortar el atraso ante otras regiones del país.

Lo que no es tan fácil de encontrar e interpretar es su horizonte filosófico; entre las iniciativas existen diversos planteamientos aunque nacen de raíces comunes y al no existir esa comprensión en su horizonte se desdibujan sus objetivos y alcances. Se aborda, por ejemplo,  el concepto de paz territorial pero no tiene la claridad conceptual necesaria que les pueda indicar el camino a seguir.

Se pretendió construir un ejercicio válido desde el punto de vista académico y legitimado por la sociedad a través de las organizaciones reconocidas en el territorio y a él agregarle un trabajo de planificación de proyectos necesarios para el mismo pero se realizaron en caminos paralelos, como las dos orillas del río que siguen por el mismo curso pero que jamás se juntan.  Pero que siempre se pueden tender puentes.

También es de valorar en el ejercicio de Agenda la intención de visibilizar los procesos sociales e iniciativas locales existentes y a su vez de entablar diálogos son los sectores, las subregiones y los municipios.  Como intención es altamente positivo en la propuesta, sin embargo es necesario indagar entre los diversos sectores que tan válidos y reconocidos por los mismos han sido estos acercamientos.

Y en aras de construir sobre lo construido y de regar el terreno para que pueda realmente germinar sus frutos es importante seguir abordando la temática y propiciar que se sigan pariendo las ideas.

En la próxima entrega abordaremos los aprendizajes, logros y limitaciones de las propuestas de construcción de paz en el territorio de Nariño