Renacer de la Esperanza en el Sur

Por Luis Eduardo Calpa

 La reciente elección de mandatarios Locales en Nariño pone de nuevo diversas miradas hacia el Sur.   El Joven Gobernador Camilo Romero por el partido Verde, el Alcalde de Pasto, (ex rector de la Universidad de Nariño) Pedro Vicente Obando inscrito y elegido por el Movimiento Ciudadano por Pasto; y varios gobernantes locales quienes desean expresar, de nuevo, una constante de esta Región: buscar salidas frente a expresiones que representan los partidos tradicionales; quienes ahora siguen anclados en nuevas agrupaciones como Cambio Radical, el Partido de la Unidad Nacional, el Centro Democrático, a las ya tradicionales formaciones Liberal-Conservadora.

Esta lectura se efectúa, ya pasadas los momentos que evocan la emoción de los resultados y la configuración de cuerpos colegiados a nivel de Municipios y del Departamento. Tienen el desafió de efectuar una lectura por encima, de la consolidación del pensamiento heredado.   Es todavía emergente, entre nosotros los de Nariño, la configuración de una ciudadanía asertiva, la cual procura niveles mejor representados de deliberación y formación en procura de imponer, realizar el monitoreo y seguimiento de sus apuestas programáticas de estos gobiernos que pueden alejarse de los patrones tradicionales de gobernanza.

El debate electoral, ha sido catalogado como personalizado y salvo el caso de Pasto, generó un movimiento que toca las profundas interacciones del mundo de la vida.   Fue definitiva en este caso, la defensa del derecho colectivo al agua y su consideración en la gestión desde la defensa de la Empresa Pública.

A nivel regional fue contundente un llamado de Unidad Regional; la cual se quiere ver materializada en una tríada todavía muy genérica, referida a realizar un gobierno abierto, fomentar la innovación social y potenciar una economía colaborativa.

Ese entusiasmo inicial, se agota en poco tiempo.   Pues, ya en la configuración de los equipos de Gobierno se observa, algo que pudiéramos denominar un equilibrio inestable; el cual puede seguir siendo a favor de las formaciones heredadas de la cultura política tradicional.    Algunos se preguntan: ¿Qué tanto puede afectar la entrega de posiciones estratégicas de dirección en la institucionalidad a representantes de las agrupaciones tradicionales? 

La ciudadanía todavía tiene desafíos en la dirección de nuevos lenguajes, símbolos y formas de expresión de sus reivindicaciones.   En ello se jugará el futuro de nuevos espacios-tiempos en condiciones del post-acuerdo y de democratización de la democracia.

La institucionalidad podrá mostrar niveles de eficiencia; pero ello no es suficiente.   Solo el control y participación de una ciudadanía renovada y activa, es quien debe adquirir niveles superiores de interlocución y podrá mostrarnos ejemplos de nuevas experiencias que se jueguen a transformar las condiciones vigentes de las relaciones sociales, le apueste a escudriñar las memorias extensas en tiempos de reconciliación, mantenga vigentes expresiones de una nueva cultura política y democrática, de ejercicio y respeto de los derechos humanos; le apueste a destrabar las enormes exclusas que impiden la participación social, política y cultural aún existentes en los niveles territoriales; y posibiliten ambientes a favor de una sociedad madura para enfrentar los conflictos desde perspectivas civilistas.

Concretar el sentido de los procesos de fortalecimiento de los Movimientos sociales, de su capacidad para pensar, proyectar, generar nuevos vínculos, ensayar lenguajes renovados y destacados en una perspectiva de un socialismo raizal como lo planteaba Orlando Fals Borda; y ser capaces de abrir también los campos para la rotación definitiva de los colectivos y dirigentes; operar en un lenguaje nuevo de reivindicación del trabajo y contribución de la lucha eco-feminista y prepararse para recibir a los nuevos actores del post-acuerdo; son partes de una agenda que resulta inaplazable en los tiempos del porvenir.

Esos nuevos sentidos, son hechos de construcción y afirmación de los fines en solidaridad, uno de los valores fundantes de nuestros pueblos nutricios del país, reflejados en autogestión, en mejores acciones de incidencia política, en la emergencia de economías que respalden la creatividad de nuevos nexos sociales más allá de las lógicas del mercantilismo.   Son las nuevas manifestaciones de artistas de base, con lenguajes renovados y que inviten a la convivencia y solución de los nuevas conflictividades pronto emergentes; son los hechos de los jóvenes y de las mujeres puestas más allá del asistencialismo y renovadas en voces autónomas y emancipadoras.

Es en fin, una agenda de mayor aliento por horizontes de mundos expresados y posibles de la vida en integralidad y eco-auto-organizada aquella que sabiamente iluminó el compromiso y testimonio de muchos seres humanos que ya no están con nosotros como Uberney Quimbayo Cabrera desde el Huila, a quién recordamos e invitamos a un homenaje desde las nuevas prácticas culturales y políticas de la construcción de las utopías.

Voces Ciudadanas es un espacio para que nuestros lectores opinen y comenten sobre los acontecimientos cotidianos de manera libre e independiente. Esta sección no compromete ni indica el pensamiento o la opinión de narino.info.