Reflexiones de un pastuso para la nueva administración de Pasto

Por Edgar Germán Zarama Vásquez

 Estimados paisanos allegados a la nueva administración del municipio de Pasto.

En primer lugar felicitarlos por su triunfo en cabeza de Pedro Vicente Obando. Creo que la inconformidad de nuestro pueblo tuvo acogida en la persona del nuevo gobernante. Esto es percibir el lenguaje popular y las necesidades ciudadanas más profundas expresadas en la votación abrumadora de los habitantes de Pasto.

Mis reflexiones breves y consejos subyacentes son las un paisano que en la lejanía de su tierra ha tenido momentos de acercamientos e intentos de aportar en las temáticas de Cultura, Desarrollo y Paz, en el ejercicio de construcción de ciudadanía y cultura democrática. Pido excusas por no haber corregido el texto por el tiempo y no aplazar estas motivaciones que ustedes motivan.

  1. Nuestra Cultura en el Sur es la principal Fortaleza y será desde este reconocimiento donde se podrá construir y fortalecer la ciudadanía incipiente y la cultura democrática caracterizada por su carácter delegativo y mesiánico. En este escenario las PERSONAS ELEGIDAS son el centro de lo que consideran democracia, delegando el significado de la PARTICIPACIÓN CIUDADANA. En este escenario nos movemos no solamente en el Sur, sino en el ámbito nacional e histórico heredado de la Colonia y sus independencias.

Uno de los RETOS aquí es justamente superar el PEDIR y QUEJARSE por construir escenarios de construcción cultural colectiva para enfrentar las distintas situaciones del presente para los pobladores de la ciudad y el campo en el municipio de Pasto.

  1. Considero que una comprensión AMPLIA VIVA Y NUEVA DE CULTURA COMO EPICENTRO DE DESARROLLO puede enfrentar este RETO. En este sentido hay avances desde muchas entidades que han desarrollado el nuevo concepto de CULTURA COMO FUNDAMENTO DEL DESARROLLO. Desde UNESCO ya se mencionaba como el desarrollo debe estar centrado en las FUERZAS MOTRICES DE LA SOCIEDAD, que son sus HABITANTES, las personas, los pobladores. El Desarrollo no son las obras de cemento, si bien estas son necesarias, la esencia del desarrollo está motivado hacia la CULTURA CIUDADANA, como fuerza ventral y potencia de una sociedad para asumir cualquier desafió o reto. Solamente una sociedad que se valore como CIUDADANA puede construir e implementar su propio futuro. La riqueza de la sociedad y sus pobladores esta en la diversidad y creatividad de sus gentes. Y en eso los pastusos-as somos grandes ejemplos a nivel nacional y mundial. Invertir en la Cultura como Fundamento del Desarrollo es la Clave de la Construcción de Ciudadanía, con participación, valoración de sus habitantes y potencialización de sus capacidades, actitudes y competencias. Esta es de paso la esencia de la Paz y su Cultura, la cual se centra en valorar las personas, integrarlas y construir las oportunidades de desarrollo de manera colectiva.
  1. Desde mis acercamientos y pocos conocimientos de las dinámicas locales, he observado como las dinámicas endógenas del desarrollo han venido siendo trabajadas por muchos de ustedes. Las tertulias, encuentros y reflexiones DE LA PASTUSIDAD hace algunos años hoy es más que vigente, si se quiere partir DE LAS PROPIAS FUERZAS y desde el paradigma del DESARROLLO PROPIO QUE DEBE SER «DE ADENTRO HACIA AFUERA». No podemos caer en la visión tradicional del desarrollo, que considera a los EXTERNOS O DEL NORTE COMO DESARROLLADOS O MODELOS DE VIDA. Los PLanes de Vida de las comunidades indígenas y vecinos del Ecuador nos dejan ver otras opciones del desarrollo basadas en una cultura de solidaridad, armonía, complementariedad y participación de los ciudadanos como vertebra principal de una sociedad. En los momentos que nuestra AUTOESTIMA SE UBIQUE COMO CONSTRUCTORA SOCIAL DE NUESTROS SUEÑOS podremos hablar y sentir en el Sur la verdadera ciudadanía. Aquí tenemos un gran reto y desafió que ya se ha venido trabajando desde varias experiencias y escenarios. Hay que convocar a quienes han contribuido en estos campos y sueñan con las esperanzas de nuestro presente y futuro a partir de valorar nuestras gentes del campo y la ciudad.

  1. La Cultura es el escenario Vivo del desarrollo y de cualquier ejercicio administrativo y social. La cultura comprendida más allá de las manifestaciones artísticas y culturales, la cultura entendida como SER VIVO que vive en la cotidianidad de las relaciones humanas y se reconstruye en las evocaciones, percepciones, emociones, sueños y participación concreta de propuestas, hechos y evidencias. La Cultura como ser vivo está lejos de las nostalgias de antaño, la CULTURA ES HOY lo que hace, siente y vive la gente. Es el conjunto de imaginarios, símbolos, acciones y proyecciones que RECONSTRUIMOS CONSTANTEMENTE en el hacer personal, organizacional, institucional y social. En este sentido y comprensión, la Administración Pública es un escenario pedagógico, donde se implementan y orientan no solo informaciones, si no, mensajes éticos de cómo se construye la ciudad y quienes se valoran como constructores de la misma. Esto es lo que llamamos Cultura Ciudadana, esa consciencia de implicarse como protagonista de la construcción y reconstrucción colectiva. Es aquí donde debemos apuntar a las TRANSFORMACIONES DE LA AUTOESTIMA, DEL DELEGAR A LOS DOCTORES, AMOS, SABIOS O MESÍAS que nos arreglen nuestras situaciones de pobladores feudales.
  1. Un ejemplo de CULTURA VIVA Y PROPIA DE PASTO Y EL SUR, se vive en la época de carnavales, a pesar que los RIESGOS DE VOLVERSE O TRANSFORMARSE EN UN ESPECTÁCULO, las esencias del carnaval para la población se mantienen en RESISTENCIA, y es el fenómeno social más claro y evidente de LA CULTURA DEL SUR COMO SER VIVO, el cual es participativo, diverso, grande, integrador desde el juego, reivindica lo propio a pesar de las amenazas externas que tienden a valorizar más a las orquestas que a las propias expresiones locales. Nos falta mucho posicionar y potenciar la Cultura del Carnaval como Constructora Ciudadana, como constructora de LOS VALORES PROPIOS DE LA FIESTA COMO RITO REGENERATIVO DE LAS FUERZAS INTERNAS DE UNA SOCIEDAD. Este gran potencial está subestimado en sus orientaciones y valoraciones, limitándo la dignidad de los ciudadanos del carnaval a «los premios» destacando la competencia contraria a la emulación y solidaridad, y quedándose en los estímulos individuales propios del consumo que fomenta las competencias individuales. En este escenario del Carnaval como expresión Máxima de una Cultura hay muchas luces y sombras, que una administración política debe orientar de manera clara en los firmes propósitos de construir ciudadanía, cultura ciudadana, cultura de paz y emprendimiento solidario colectivo.

Bueno, estimados colegas y amigos. Estas son unas ideas desordenadas y espontáneas que deseaba compartir con ustedes a propósito del gran reto que enfrentan en estos momentos presentes y futuros. Ustedes deben saber que hay socios y cómplices en la distancia o en otros escenarios locales, y debemos convocar esas riquezas diversas como posibilidades de construcciones colectivas con un nuevo carácter ciudadano.

Felicitándoles y deseándoles las mejores energías para estos desafíos. Vuestro cómplice y socio desde la distancia.

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