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La otra cara de la encuesta electoral en Nariño

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La otra cara de la encuesta electoral en Nariño 

Después de leer la última encuesta realizada por el Observatorio Social de la Universidad de Nariño sobre la intención de voto de los y las nariñenses para la Gobernación de Nariño, hemos querido plantear algunos escenarios que sirvan para el diálogo y la discusión entre nuestros ciudadanos y ciudadanas lectoras acerca de lo que significan las encuestas electorales y sus resultados.

Escenario 1: Encuestas electorales: ¿cuál es su principio?

Las encuestas electorales, desde que ellas existen, han estado en el ojo del huracán y desatan continuamente polémicas por los datos que arrojan, por su confiabilidad tanto técnica como por la intención de quien la hace o la encarga.

Las encuestas en sus inicios se aplicaron a la política por una iniciativa de los medios de comunicación masivos (radio, prensa, luego la televisión) que pretendían vaticinar resultados electorales.

Se tiene noticias que la primera encuesta electoral la aplicó el periódico Harrisburg Pennsylvanian en 1824 averiguando sobre las preferencias de los ciudadanos y la primera encuesta realizada por una alianza de medios se produjo en 1880, las dos en Estados Unidos. (Cfr. Greenberg, Stanley B).

Hay que tener en cuenta que todo tipo de encuesta, incluida la electoral, es una técnica de investigación social que busca conocer las opiniones y actitudes de un colectivo social aplicando un cuestionario a un grupo reducido de personas denominado «muestra».

Muchas personas cuestionan la validez de sus datos argumentando que una muestra no puede indicar el sentir general de una población. Pero cabe recordar que una encuesta electoral tiene una serie de procedimientos técnicos y científicos que le permiten arrojar datos con una mayor o menor exactitud y confiabilidad dependiendo de la rigurosidad con que se apliquen dichos procedimientos.

Escenario 2: Encuestas electorales ¿cuál es su propósito?

Las encuestas electorales siempre van a estar en el ojo de la polémica electoral actual. Los seres humanos asumimos una actitud de temor y le endilgamos un valor mágico a los instrumentos que parecen predecir el futuro. Este instinto sumado a la lucha por el poder forman una mezcla explosiva que detona en cada campaña electoral.

Los porcentajes que arrojan las encuestas siempre van a producir polémica. Unos dicen que según “sus” encuestas ganan, otros que las encuestas publicadas son falsas, otros que no creen en las encuestas.  No hay una unanimidad sobre lo que ellas arrojan fruto de lo que reseñan en el párrafo anterior, la mezcla de querer conocer el futuro y el poder son fatales.

Debemos remarcar que las encuestas electorales son una herramienta muy útil si se las usa como lo que son: una técnica de investigación. Su fuerza radica  en la cantidad y calidad de la información que proporcionan a quienes elaboran las estrategias electorales de cada campaña y no radica su valor en ser una especie de “bola de cristal” que predice el futuro.

“La encuesta electoral es una especia de foto. Sólo tiene sentido si se puede imaginar cuál es la película de la que forma parte” (Jaime DURÁN BARBA).

Por lo general en América Latina son pocos los políticos y campañas que manejan bien las encuestas y la consultoría política para orientar sus campañas electorales. Y en nuestra región nariñense su verdadero valor y uso es casi nulo o está muy lejos de conquistar su verdadero propósito

Cuando leemos en el periódico local, escuchamos en la emisoras de la región, vemos los resultados de una encuesta en el canal de televisión o desprevenidamente las miramos en las redes sociales casi siempre hay un error muy común al que nos llevan  políticos y periodistas: creen que la principal información que aporta la encuesta consiste en adivinar el porcentaje de votos que obtendrá el candidato el día de la elección.

Si una encuesta está bien elaborada ella arroja una serie de datos y los números deben ser leídos por especialistas que saben interpretarlos tanto para las campañas como para los medios y por ende para los electores.

Las encuestas ayudan a comprender la realidad, a establecer tendencias, a analizar lo que ocurre dentro de un proceso electoral, a ganar elecciones elaborando estrategias, pero no para adivinar el futuro.

Escenario 3: Validez de las encuestas a nivel local

Como lo reseñábamos anteriormente a nivel local, se da más importancia a la “viveza criolla” que al uso de la encuesta como instrumento científico de análisis.

La encuesta, si está bien elaborada, sirve para hacer análisis y determinar tendencias y es un arma extraordinariamente poderosa para ganar una elección. Si se la utiliza para mentir sobre porcentajes, su eficiencia es baja.

Si un medio de comunicación quiere publicar encuestas electorales confiables, debe contratarlas por sí mismo. Con frecuencia concurren a los medios personas que quieren regalar encuestas a cambio de que se publiquen los resultados. Esta es una operación sospechosa.

Para hacer una encuesta bien lograda se gasta mucho en transporte, alojamiento, encuestadores, computadoras, personal, etc. “Si alguien regala todo ese dinero, hay que preguntarse por qué lo hace. No hay que olvidar un axioma: en política lo gratuito es siempre muy caro”. (Celinda Lake).

Podemos entrar en la tesis de que en muchos casos la encuesta puede estar pagada por algún político o gobernante que quiere usarla con fines publicitarios. La primera pregunta que debe hacerse un medio cuando va a publicar una encuesta que no ha pagado, es ¿de dónde salió la plata para cubrir estos gastos?

Si un medio quiere proceder con seriedad, debe averiguar datos concretos acerca de la institución y de las personas que han hecho la encuesta. En la época del teléfono y del Internet es fácil hacer encuestas.

Si una encuestadora falsifica datos en una elección cae en el descrédito; las instituciones que realizan las encuestas deben tener una ética rígida y un nivel técnico alto. Cuando una entidad encuestadora hace una trampa esto trasciende rápidamente y le será difícil recuperar su credibilidad.

Escenario 4: En Nariño ¿Resignación, indignación o desconexión?

Volviendo al hecho que nos llevó a plantear los escenarios anteriores, podemos decir que nos llama la atención en los datos que arroja la encuesta realizada por el Observatorio Social de la Universidad de Nariño es el hecho de la desconexión que aún hay entre los candidatos a la Gobernación y los electores.

Más allá de quien aparezca punteando y del nivel de seriedad y de rigor científico que tenga dicha encuesta, vamos a presumir la buena fe de la misma y ella nos indica lo siguiente:

La pregunta No. 8 “Si hoy fuera el día de elecciones, para elegir Gobernador del Departamento de Nariño, por cuál de los siguientes candidatos votaría?” Nos muestra que  a un poco más de un mes y medio de iniciadas las campañas existe una desconexión entre los candidatos y los electores.

Pregunta N. 8

  • 15.63 % de los encuestados opina que no votaría por alguno de los cinco candidatos en contienda
  • 16.84 % No Sabe o No responde
  • 14.78 % Afirma que su intención es Votar en Blanco
  • Sumados los tres ítems, nos da un total de 47.25 % de encuestados que no indica que va a votar por alguno de los cinco candidatos. (Ver Tabla analítica al final).

En Nariño la abstención en las últimas tres elecciones para Gobernador promedia un 37,7% y si a esto le sumamos el promedio de Votos en Blanco, votos nulos y tarjetas no marcadas, el número de ciudadanos y ciudadanas que no participan en el debate electoral o no votan por ninguna de las opciones es de un 49,64 %.  ¡Casi la mitad del potencial electoral!

Esto nos da pie a una pregunta ¿Qué tan fuerte y legítima es nuestra democracia a nivel regional?

Otro ítem es que la encuesta nos muestra un escenario en donde la acción política ha inundado la democracia por una cotidianidad en la que parecen ganar espacios las posturas mesiánicas y las fantasías que motivaban a los políticos antiguos, mientras los ciudadanos comunes buscan un poco más de bienestar para los próximos días.

La encuesta aborda en dos preguntas temas como Educación, Movilidad Urbana, Salud, Seguridad ciudadana, Servicios públicos, Vivienda y los diálogos de La Habana considerando estos como los tópicos fundamentales sobre los que posiblemente se orienta la decisión de los electores.

En ninguno de ellos se observa satisfacción en los y las ciudadanas; casi siempre la valoración oscila entre regular y muy mala.

Nos hubiera gustado poder analizar a través de la encuesta el tipo de información que el elector está recibiendo, si ésta es válida o solo produce “basura ideológica” a la hora de elegir. Parece que los electores  siguen recibiendo propaganda, donde los más audaces apelan al engaño y la falta de datos serios sobre las campañas sigue dando más espacio al fraude.

Conclusiones

El elector tiene derecho a informarse y decidir cómo vota.

Sólo el elector tiene derecho a resolver si quiere votar por un candidato sin posibilidades o si quiere impedir con su voto el triunfo de otro político votando por un “mal menor”.

El crecimiento vertiginoso del Internet pone en manos de miles de usuarios datos y cifras que proceden de fuera de fronteras debilitadas por la técnica; el acceso a información es mayor que en escenarios electorales pasados pero a la vez la confiabilidad de dicha información cada vez es más compleja.

Existe actualmente una tendencia a fortalecer la democracia directa. Los ciudadanos desean participar en referéndums, plebiscitos y otra serie de mecanismos que suponen su participación en la política cotidiana y no únicamente en el día de elegir a sus gobernantes.

En la actualidad las gentes comunes se expresan. La democracia se ha ampliado, la mayoría de los ciudadanos están más informados y los políticos deben tomar en cuenta sus opiniones.

 TABLA No. 1

ANÁLISIS DE COMPORTAMIENTO ELECTORAL

Elecciones Gobernación de Nariño 2003, 2007 y 2011

2011

2007

2003

Descripción Electores % Total Potencial electoral % Total sufragantes Electores % Total Potencial electoral % Total sufragantes Electores % Total Potencial electoral % Total sufragantes
Potencial electoral 989.631 100 902.717 100 802.736 100
Abstención 338.460 34,20 329.521 36,50 340.857 42,46
Votación Total 651.171 65,80 100 573.196 63,50 100 461.879 57,54 100
Total Votos por candidatos 538.840 54,45 82,75 467.281 51,76 81,52 360.142 44,86 77,97
Votos en blanco 33.110 3,35 5,78 22.031 2,44 3,84 18.675 2,33 4,04
Votos Nulos 9.061 0,92 1,39 6.126 0,68 1,07 5.129 0,64 1,11
Votos no marcados 70.160 7,09 10,77 77.758 8,61 13,57 77.933 9,71 16,87

Si desea analizar toda la encuesta realizada por el Observatorio Social de la Udenar Click aquí.

Este artículo está basado en las siguientes fuentes bibliográficas:
Lake, Celinda C: Public Opinion Polling. Iskand Press. WDC, 1987.
Traugott Michael W. Y Lavrankas, Paul J:. Encuestas: Guía para electores, Siglo XXI, México, 1997.
Popkin, Samuel L.: The Reasoning Voter. The University of Chicago Press, Chicago 1994.
Greenberg, Stanley B.: Middle Class Dreams, the politics and Power of the new American Majority. Timer Books, NY, 1995.
Varios autores. Encuestas de opinión de carácter electoral. Consejo Nacional Electoral, Santa Fe de Bogotá, 1994.
Jaime DURÁN BARBA. Encuestas Electorales. Instituto Interamericano de Derechos Humanos, Costa Rica  en www.iidh.ed.cr/comunidades/redelectoral/docs/red_diccionario/encuestas%20electorales.htm