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URIBE, el León de los Vinos

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URIBE, el León de los Vinos

Uribe León Ibarra Ortiz, un hombre con cuatro apellidos, es uno de esos pocos personajes que hacen de su vocación un proyecto de vida inevitable. Ha vivido todo el tiempo en San José de Albán, municipio ubicado al nororiente del departamento de Nariño en las faldas del complejo Volcánico Doña Juana, junto a su esposa Isabel y sus hijos, quienes felizmente le han acompañado en su oficio como productor de vino artesanal. Tal vez su persistencia escondida en su timidez y las turbulencias del destino le llevaron a encontrarse consigo mismo en eso que él llama su pasión de vida.

Uribe León, un artista invisible, un científico popular y un soñador incansable es un ejemplo de aquellos activos de paz y semilla de talento que por estos tiempos siguen invisibles a los ojos de la humanidad, desde su humilde morada nos demuestra que los saberes populares aún siguen sin explorar, y que la genialidad no es privilegio de unos pocos, sino una posibilidad latente que reposa en los rincones verdes nuestras comunidades nariñenses.

En cada sorbo de vino de don Uribe León se puede catar el aroma de los frutos de su huerto que él mismo siembra y cosecha para su producción artesanal, la vocación investigativa por su oficio y sus motivaciones por compartir con familiares y amigos es más grande que sus ambiciones de volverse empresario. Aprecia el valor de los aprendizajes generacionales y entiende que es posible ser feliz con las pequeñas cosas que hace día a día. No fabrica el vino para enriquecerse sino por encargos y para compartir con aquellas personas que le conocen.

Con su familia fueron solidarios con sus vecinos y amigos cuando las incidencias del conflicto armado se presentaron en la cabecera del municipio, y en su casa tuvo que ayudar a muchos de ellos porque sus hogares fueron destruidos en los enfrentamientos. Sin embargo, su experiencia de vida es una señal de esperanza y aprendizajes para las futuras generaciones de este rincón del departamento, pero también un aliciente en medio de las vicisitudes de una dura época en la que los valores humanos, la dedicación y la entrega a un oficio con amor, nos muestran que la felicidad aún es un camino de múltiples sabores.