¡Agua para todos! 

Cuando recorremos tantos sitios de nuestro departamento de Nariño pareciera que nos encontramos con agua por todas partes.  ¡Agua para todos! Pero una mirada más detenida también nos habla de otra realidad: Existen por una parte zonas de desertificación que van en crecimiento, tala indiscriminada de bosques por otra y  un deficitario acceso a agua potable en la mayoría de municipios de Nariño.

Decidimos visitar cuatro lugares en Nariño, tan parecidos y tan disimiles por su geografía, su clima y sus habitantes, pero con una característica similar: Todos claman por acceso a agua potable. ¡Agua para todos!

Tumaco, agua y petróleo

Vista de la Bahía de Tumaco - Fotografía de Jader Alegría
Vista de la Bahía de Tumaco – Fotografía de Jader Alegría

Llegamos a Tumaco, no necesitamos entrar a la isla, la cita es cerca a los tanques de Ecopetrol, nos acompaña Nilsa quien nos lleva a recorrer el Barrio Buenos Aires.  Ella viene del campo, como nos lo cuenta, un día entraron las balas y los armados y salieron ella, sus hijos y sus esperanzas.

En el barrio Buenos Aires, cerca de los tanques de almacenamiento de crudo, allí dos veces en semana llega el agua pero no a sus casas, llega a la entrada del barrio y sagradamente como en un ritual religioso las mujeres y los niños salen con sus timbos a coger el preciado líquido.

Pero ¿es agua potable?. El caso de Tumaco es emblemático, un pueblo rodeado de agua que  por una parte muere de sed y por otra consume agua no potable fruto de incumplidas promesas de construir un verdadero acueducto para la segunda municipalidad de Nariño.

La mayoría de los municipios de Nariño viven al presente una constante amenaza por la falta del recurso hídrico a mediano y largo plazo.  Y frente a ello no existen ni los programas reales y sostenibles ni la conciencia ciudadana por la protección de los mismos.

Ipiales, pareciera que va a llover 

"Nacimiento de agua" creado por don Moisés para suplir la falta del líquido en su casa.
«Nacimiento de agua» creado por don Moisés para suplir la falta del líquido en su casa.

Luego cambiamos de clima y de panorama; pasamos a Ipiales la segunda o tercera población de Nariño –esa discusión la dejamos que la resuelvan con los tumaqueños- Ahora nos acompaña don Moisés, un líder curtido en lides y en sabiduría.  Nos muestra cómo él ha hecho “nacer agua” ante la escasez del preciado líquido en su comunidad.

Su vereda se llama Chacuas y aunque queda “abajo” del Hospital Civil de Ipiales, sus habitantes sufren por escasez de agua.  El acueducto municipal no les surte del preciado líquido y ellos deben recurrir a agua de pozos que son muy escasos y a la espera que el agua caiga del cielo o nazca como tercamente y con éxito lo hace don Moisés.

Somos parte de una sociedad en donde vivimos rodeados de bienes, pero ninguno de ellos se equipara al mayor bien que es el agua, de ella los seres humanos tomamos para vivir, para crear, para compartir, para crecer como sociedad.

Sembrar agua es proteger las fuentes de agua, dejándoles árboles alrededor, cercando, propiciando la regeneración natural o reforestando con plantas protectoras y generadoras de agua. Proteger el agua es vestir la naturaleza o dejarle su cobertura vegetal para que el agua de lluvia se filtre lentamente al suelo y se convierta en agua productiva.

Taminango y un Remolino de pasiones

Bocatoma Santa Isabel de donde se nutren de agua los habitantes de Puerto Remolino
Bocatoma Santa Isabel de donde se nutren de agua los habitantes de Puerto Remolino.

Ahora en un abrir y cerrar de ojos como nos lo permite la pluma nos trasladamos al norte, tomamos la vía Panamericana y un desolador panorama nos muestra montañas y montañas sin mayor vegetación o muestra de que el preciado líquido existiera.  Llegamos a Puerto Remolino, si la costa nos pareciera pedirnos a gritos agua, esta zona lo es más.

Nos topamos con el párroco del lugar, el Padre William nos lleva a visitar aguas arriba de la bocatoma Santa Isabel, y el panorama es desolador.  Ya por que confiamos en la palabra del Padre nos atrevemos a creer que esa es la fuente de donde se nutren los habitantes de la zona.

Él hace un llamado urgente a toda la comunidad para que ahorre el agua, la situación del largo verano, “nos puede dejar sin el líquido en cualquier momento” reafirma el sacerdote.  En los barrios son continuos los racionamientos, el agua se da por turnos y se ha llegado a brindarla dos días por semana, advirtiendo que el agua no llegará a las casas con suficiente presión, ¡el agua no alcanza a llegar!

Defender el agua es organizarse con la comunidad, dejar bosques de reserva comunitaria y asegurarla para el bien común y de las futuras generaciones. Querer y defender el agua es hacer de ella un medio de vida productivo, a través de la piscicultura, los sistemas de regadío, generación de electricidad o proyectos de vida social.

Es necesario que el servicio básico del agua se mantenga como un bien público y no privado ni comercial. Es importante evitar que el agua esté bajo el control, dominio y exclusiva posesión y beneficio económico de la iniciativa privada. No se puede dejar en manos privadas tanta responsabilidad sobre la vida de toda la humanidad.

El agua es un derecho ineludible, pero también es ineludible, el derecho mismo que tiene el agua, para que ella sea bien utilizada y conservada por cada persona, familia, en cada finca, comunidad y sociedad. ¿Qué tanto sentido tendría exigir los derechos sobre el agua, si la poca que tenemos la contaminamos, desperdiciamos, desprotegemos y despreciamos? Cada quien tiene el deber de protegerla y defenderla como base de toda existencia de vida.

En las goteras de Pasto

Catambuco tiene diversas fuentes de agua pero se ven amenzadas por privatización del preciado líquido
Catambuco tiene diversas fuentes de agua pero se ven amenazadas por la privatización del preciado líquido.

Luego nos desplazamos a las “goteras de Pasto”, a Catambuco y nos recibe Roberto, un líder comunitario que lucha incansablemente por que los habitantes del corregimiento entiendan el valor del agua, del medio ambiente y de la tierra.  “Aquí pagamos el agua anualmente” no dice pero nos preocupa el proceso que se está llevando a cabo en Empopasto.

A Roberto, como a muchos habitantes de las zonas rurales de Pasto que se abastecen de sus propios acueductos les preocupa la suerte de éstos cuando llegue a consolidarse la propuesta del nuevo modelo de administración de Empopasto.

Y es que en muchas partes del país ya se ha dado el fenómeno que los acueductos rurales terminan siendo administrados o absorbidos por la empresa municipal de acueducto y el agua que parecía ser de las comunidades pasa a ser de “otros”.

“Agua para todos” sí, sin duda: agua-vida, agua – derecho humano, agua-ciudadanía; pero el agua-negocio no puede ser la prioridad.  Sería revertir los principios de la vida, el agua como la vida no es una mercancía.

El lema del 6º Foro Mundial del Agua (FMA), Marsella 2012, proclamó ¡Es tiempo de soluciones! Y su objetivo se enmarcó, además, en el Decenio Internacional para la Acción “El agua, fuente de vida” (2005-2015).  Decenio que termina en unos cuantos meses.

A medida que crece la ola privatizadora, tanto en nuestro país como en el resto del mundo, también está creciendo la oposición social. Se necesitan crear plataformas y redes activas que multipliquen esfuerzos para informar y movilizar a la ciudadanía contra la mercantilización del agua y por el derecho humano al agua y al saneamiento.

La movilización social no sólo genera una resistencia frente a la privatización, también construye propuestas que permitirían hacer realidad que el derecho humano al agua se garantizara en condiciones de igualdad y no discriminación. El primer paso es la incorporación del derecho humano al agua, y la obligatoriedad de la gestión pública del abastecimiento y saneamiento urbano.