¡Gracias Superpoderosas!

“A nosotras en la selección nos pagan el 1 por ciento de lo que le pueden pagar a los hombres, y algunas son madres de familia, algunas pierden trabajos por venir a la Selección a defender todo un país, que es un país que no nos apoya. (…) Ser mujer y jugar fútbol es pecado en este país”.

(Yoreli Rincón, Selección femenina de fútbol).

Mientras en Colombia la mayoría de aficionados al fútbol se lamentaban este lunes post día del padre por la mala actuación del seleccionado masculino de mayores que implicó un empate con Perú y depender del posterior resultado de Brasil ante Venezuela,  resultado que favoreció a Brasil y que clasificó a Colombia como tercera del grupo C,  la otra selección Colombia jugaba en Canadá.

Ha sido un resultado ente amargo y dulce, mientras el miércoles la selección vencía al pentacampeón por segunda vez en una Copa América y se generaba toda una polémica por el cierre del partido con expulsión incluida de Neymar y su salida del torneo, el pasado domingo se terminó haciéndole fuerza a la “Verde Amarilla” y dándole las gracias por su juego limpio. ¡Cosas del fútbol que es tan dinámico como la política local!

En otra parte del continente americano –que va desde la Patagonia hasta Alaska- la otra selección de mayores, la femenina, disputaba su primer partido por octavos de final en su segunda participación en un campeonato del mundo.  Y era ante una de las potencias mundiales de este deporte en la rama femenina, Estados Unidos.  Colombia cayó derrotada 2 a 0 en la fría ciudad de Edmonton – Canadá, con mucho amor propio, haciendo un muy buen tiempo pero la expulsión de su portera y dos penaltis sancionados en el segundo tiempo quebraron su resistencia.

Era algo como,  si permiten la comparación, un encuentro entre Venezuela y Alemania en la rama masculina.  Colombia hasta hace tan poco unos años ha comenzado a destacarse en el fútbol femenino a nivel suramericano y comienza a dar sus primeros pinos a nivel mundial y Estados Unidos ya ha obtenido dos campeonatos, un subcampeonato y tres terceros lugares en las seis versiones; o sea siempre ha estado en el podio.

En Colombia el fútbol femenino apenas está emergiendo no existen clubes profesionales de fútbol y algunas ligas apenas están implementado el fútbol en la rama femenina.  El apoyo económico de las grandes empresas es escaso por no decir nulo y la gran mayoría de las jugadoras realiza esta práctica de forma aficionada.

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Así que saludamos a las chicas por su entrega y el amor por el deporte y su camiseta; algo que hay que aprender y replicar por parte de los seleccionados masculinos en donde la fama y la plata brillan por doquier.

El que las mujeres incursionen en un campo que se reservaba abiertamente a los hombres en el juego  y a ellas en las porras o como modelos de las marcas que respalda el llamado “deporte rey” es más que interesante, es de admirar y favorecer ya que la incursión de la mujer en la práctica del fútbol también es señal de avanzar hacia una sociedad más incluyente y desarrollado de forma integral, seis de las ocho selecciones femeninas que han participado en todos los mundiales pertenecen a países que se encuentran entre los primeros veinte con mayor Índice de Desarrollo Humano.

Las selecciones con mayor número de clasificaciones a semifinales son las que tienen mejores puntajes en los indicadores de desarrollo humano, lo cual permite plantear la hipótesis que la trayectoria histórica y los niveles de desarrollo humano inciden poderosamente sobre los rendimientos deportivos de las mujeres futbolistas

Todos saben que el fútbol es un asunto de varones. Sin embargo, las mujeres lo sabemos de modo diferente” indica María Inés Conde en su artículo Las Mujeres en el fútbol, señalando que el abordaje del tema y su práctica se vive y se manifiesta de manera diferente por parte de las mujeres en relación a la lógica razón/pasión que el varón vive en un mismo campo deportivo.

En esta lógica, un tanto patriarcal y machista, al ser un deporte “de hombres” los recursos de las Federaciones  han ido clásicamente dirigidos a éstos, escaseando los recursos humanos, materiales, de infraestructuras y organizacionales para la práctica femenina de éste deporte, es por ello que a las chicas que han llevado no solo el nombre de Colombia en alto sino el suyo propio y sus propias historias unidas a la reivindicación de los derechos del género femenino les debemos un  ¡gracias superpoderosas! por seguir contribuyendo a tumbar prejuicios que generan exclusión y violencia en nuestra sociedad colombiana.

En una entrevista para el programa Los Informantes del Canal Caracol, la jugadora Yoreli Rincón sintetizó los elementos problemáticos del fútbol femenino en Colombia y en cierta medida hizo una radiografía de la sociedad a ala que diariamente se deben enfrentar las mujeres que se atreven a ser protagonistas de la historia colombiana, más allá de los estereotipos de ser modelos, reinas o presentadoras de la tele: “A nosotras en la selección nos pagan el 1 por ciento de lo que le pueden pagar a los hombres, y algunas son madres de familia, algunas pierden trabajos por venir a la Selección a defender todo un país, que es un país que no nos apoya. (…) Ser mujer y jugar fútbol es pecado en este país”.