¡Descontaminación Monumental!

Pasando el trago amargo por la derrota del pasado domingo, Colombia volvía a encontrarse un año después con Brasil por un partido oficial.  Ese día en el Castelao de Fortaleza Colombia había caído 2 a 1 frente a una desteñida selección Brasil.  Colombia regresó a casa a eliminada pero aclamada por millones de aficionados y Brasil recibiría su más apabullante derrota cuatro días después a mano de los “panzers” alemanes en el ya mítico “Mineirazo” que desdibujó al famoso “Maracanazo” del 50. ¡Cosas del fútbol!

Y la cita era el Monumental de Santiago, el estadio del Colo Colo el equipo más ganador de Chile, 30 veces campeón local y una vez campeón de La Libertadores.  Colo Colo, el famoso sabio del pueblo Mapuche, ese pueblo que pareciera verse hoy en día invisibilizado en la sociedad chilena y que lucha por reivindicar sus derechos. Y pareciera que la Copa América y Chile le están trayendo buenos recuerdos a Colombia.

Otra vez contra Brasil en una Copa América  que se celebra en Chile, otra vez Brasil de azul y otra vez Colombia le derrota.  La segunda victoria de Colombia ante los pentacampeones en una cita suramericana y la segunda en Chile y con Brasil de azul.

Y es que ese azul que brilla en la bóveda celestial en días soleados ya se presagiaba tornarse gris.  El día martes el gobierno municipal de Santiago había declarado el estado de “preemergencia ambiental” por los altos niveles de contaminación que sufre la ciudad, restringiendo la circulación de casi un 20% del parque automotor, la actividad de unas 780 industrias, prohibiendo el encendido de cualquier calefactor a leña o biomasa ¡en pleno invierno!, suspendiendo las clases de educación física en colegios y recomendando a la población a no realizar actividades deportivas al aire libre. ¡Cosas del ser humano y su modelo monumental de desarrollo! ¿Se le puede llamar desarrollo?

La contaminación que sufre la ciudad fundada por Pedro de Valdivia a orillas del río Mapocho, sufre problemas de contaminación por su ubicación geográfica por una parte y por la acción de los seres humanos –factores antrópicos que dicen llamarse-.

Así que este triunfo de Colombia, en medio de la contaminación de la ciudad capital Chilena y la derrota sufrida el pasado domingo ante Venezuela es toda una ¡descontaminación monumental!

Al equipo se lo vió en una actitud distinta, fue capaz de asumir la derrota con autocrítica y bajo la batuta de un verdadero Director Técnico que sabe leer el momento anímico de los jugadores y encontrar el revulsivo adecuado, se enfrentó a Brasil, uno diferente al de la tarde del 4 de julio en Fortaleza, pero al fin y al cabo es Brasil, el equipo de Pelé y Garrincha, de Zico y Falcao (si lea bien Paulo Roberto Falcao, considerado uno de los más grandes mediocampistas de la historia del fútbol brasileño y de la recordada selección del 82 en España y al que  se debe que el padre de Radamel Falcao García le haya bautizado con este nombre), al final el único pentacampeón mundial con todo y 7 a 1 en contra en el pasado mundial.

Colombia amanece con otra cara, no solo la selección sino el país, se descontamina y vuelve y cobrar fuerzas, así las deudas persistan, toque ir temprano al trabajo, verle la cara al jefe, saber que la corrupción campea, que seguimos siendo uno de los países más desiguales del mundo, con el conflicto armado más antiguo de América.  Triunfo es triunfo y más ante Brasil al que le recordamos una vez más que era gol de Yepez y que, aunque como lo dice sabiamente Eduardo Galeano: “El fútbol sea la cosa más importante de las cosas que no tienen importancia” descontaminación es descontaminación y a la mañana siguiente se respira nuevos aires.

Así luego toque volver a sufrir la derrota, así es el fútbol, mágico para unos, placebo para otros. “El fútbol se parece a Dios en la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales” nos acotaría al final el recordado y eterno Galeano.