El Origen del Pueblo Tikuna, es una producción documental que muestra a los jóvenes directores y productores justamente lo que no se debe hacer, so pena de causar grandes daños y hacer el ridículo.

Documentales etnográficos que hilan delgado

El documental etnográfico, entendido como la pieza audiovisual que se produce para resaltar aspectos particulares o generales de determinados conglomerados sociales o raciales, se consolida, cumplidos quinces años del nuevo milenio, como una sólida herramienta en las luchas reivindicatorias de los derechos básicos extraviados para las minorías, especialmente.

Sin embargo, esta proliferación genera por supuesto múltiples riesgos para los comunidades abordadas y también para los espectadores, en especial si se desconoce la intencionalidad de los directores o de los productores, sus antecedentes, el origen de la financiación y sobre todo los objetivos que se han propuesto los realizadores.

De ahí que su utilización por los docentes como herramientas para la formación en colegios y escuelas obliga a tomar medidas previas y se deben establecer estrategias complementarias a la mera exposición en el aula.

Para todos los gustos

Este auge del documental etnográfico se debe en gran parte a nuevas actitudes asumidas por las organizaciones internacionales que pugnan por causas como la defensa de grupos sociales desprotegidos, o la defensa ambiental desde una perspectiva integral, es decir sin dejar por fuera al factor humano, o que hacen frente a aquellas organizaciones empresariales que en el afán de incrementar las utilidades de los propietarios pasan por encima de cualquier consideración, incluyendo, por supuesto el de las comunidades más desprotegidas.

Por supuesto, la proliferación se aprecia en gran volumen en las regiones geográficas más apartadas, que están lejos de los centros que normalmente son utilizados como escenarios para las producciones audiovisuales de apreciación masiva.

Así en los grandes festivales cinematográficos que cuentan con espacios para la exhibición documental o en los eventos de menor dimensión especializados en las producciones que no son de ficción, es masiva la presencia de piezas originadas en diferentes países de África, Asia, Sur y Centroamérica.

De la misma manera, a través de canales especializados de televisión cerrada es factible degustar de algunos documentales que tienen el mismo origen.

La producción de Lucas Silva aún se exhibe en centros académicos y clubes de cine en todo Colombia.
La producción de Lucas Silva aún se exhibe en centros académicos y clubes de cine en todo Colombia.

Los hijos de Benkos, resultado ideal

Los hijos de Benkos es un documental etnográfico realizado a finales del siglo pasado y dado a conocer en el año 2000. Se trata de una producción franco-colombiana que estuvo a cargo de Lucas Silva.

El resultado final, que aún se muestra en auditorios de universidades, colegios, centros cultuales, comunitarios y sociales, impacta, no solo por sus imágenes y sonidos rítmicos muy alegres, sino especialmente por la calidad del trabajo desarrollado durante todas las fases del proceso de producción.

Es una profunda referencia de la evolución de la cultura afro-descendiente en San Basilio de Palenque, un poblado del Caribe colombiano que fue fundado por esclavos prófugos hace más de 400 años. Allí las influencias culturales provenientes de África, como los ritmos musicales, las danzas e inclusive el vestuario se han mantenido, pero no estáticas sino cambiando de acuerdo a las circunstancias coyunturales y sin extraviar sus raíces.

Como trabajo fílmico es digno e importante de mostrar ante auditorios jóvenes que por lo general desconocen la historia de los esclavos traídos de África por los colonizadores europeos.

El aporte cultural es inmenso y por eso es pertinente la ampliación temática y la promoción de una discusión didáctica.

El origen del pueblo Tikuna, lo que no se debe hacer

El origen del pueblo Tikuna, por el contrario, es una demostración palpable de un trabajo audiovisual cuya producción rompió todos los protocolos y el respeto hacia la comunidad con la que se trabajó.

En el afán de ganarse la confianza de los ancianos y chamanes de este grupo étnico asentado en el norte del llamado Trapecio Amazónico, el director y los productores llenaron de dádivas tecnológicas (televisión satelital, aparatos electrónicos…) y de promesas a todos los miembros del pueblo Tikuna.

Se invadieron espacios de valor mítico, se afectó su hábitat, se cambiaron sus costumbres y se violaron todas las normas de respeto, para concluir con una producción muy mediocre, ficticia y que genera muy poca credibilidad entre las audiencias, no obstante lo cual, su director, Gustavo de la Hoz ha llevado su producto por festivales cinematográficos y de documentales en diferentes partes del mundo, logrando cautivar incautos y desprevenidos.

Valor del documental etnográfico

Como herramienta para la formación, el documental etnográfico posee un alto valor, pues es una forma de acercar a las comunidades juveniles a modos de vida que posiblemente sean lejanos o desconocidos para ellos. La geografía política, la historia y la cultura son algunas de las áreas temáticas más favorecidas con estas piezas audiovisuales que por fortuna se siguen produciendo y desarrollando en el mundo entero. E Hispanoamérica no está al margen de este auge.

1 Comentario

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