Malaria en Nariño: disminuyen los indicadores, pero se mantiene la preocupación.

La malaria para la región pacífica nariñense sigue siendo un elemento más del Conflicto Social que golpea al país desde hace mucho tiempo.

La intensa campaña que adelanta regularmente las autoridades sanitarias para controlar este mal que atenta contra la salud pública de miles y miles de habitantes de zonas golpeadas históricamente por diferentes expresiones de miseria, abandono y desdén, si bien deja resultados positivos,  como lo evidencian los indicadores del Instituto Departamental de Salud, prevalecen aún las condiciones para que este mal siga haciendo presencia y multiplicando su impacto sobre las comunidades.

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Fuente: Instituto Departamental de Salud de Nariño

Ahora que se celebra una vez más el Día Mundial de Lucha contra el Paludismo o Malaria y en momentos en que parece vislumbrarse un mejor futuro para el país, si se suscriben los acuerdos de paz con los grupos armados, vale la pena reflexionar sobre el impacto de este mal entre algunos de los núcleos sociales más vulnerables del Departamento.

Miseria en el trópico, paraíso para el plasmodio

Tristemente hay que decir que este tipo de males la emprende contra los sectores socioeconómicos más empobrecidos por las vicisitudes del Conflicto. El médico John Jairo Arias Monsalve, coordinador del programa de enfermedades transmitidas por vectores, del Instituo Departamental de Salud  de Nariño dice que son múltiples las dificultades que existen para enfrentarlos como se debe.

Para él, es un hecho los modelos de sobrevivencia propios de territorios ubicados por debajo de 1.500 metros de altura sobre el nivel del mar, facilitan la presencia de este parásito que llega hasta los seres humanos a través de las picaduras de mosquitos que son los portadores de las larvas que atacarán el hígado y otros órganos de los infectados.

El toldillo o mosquitera es una de las tantas estrategias de prevención de la Malaria en Nariño, pues provee protección contra los mosquitos transmisores
El toldillo o mosquitera es una de las tantas estrategias de prevención de la Malaria en Nariño, pues provee protección contra los mosquitos transmisores

Los depósitos de agua por ejemplo, se convierten fácilmente en el lugar ideal para la procreación de las larvas que propician la malaria. Hay otros males con efectos similares o mucho más complejos producidos por otros tipos de parásitos, a través de diferentes mosquitos, como la leishmaniasis.

Cualquier charco que se forme por el intenso invierno y hasta las hojitas que suelen recoger agua en sus enveses son como piscinas para los niños, pero con la diferencia de que en este caso se utilizan como depósitos y criaderos de protozoos que producen el mal una vez que llegan al interior de los seres vivos.

De ahí que las campañas preventivas buscan que las comunidades de poblaciones como las de la costa pacífica nariñense se encarguen de erradicar cualquier tipo de charco o formación similar que pueda servir de albergue para estas larvas. Sin embargo, lo que falta es un intenso proceso de educación en esta materia, pero eso es algo que requiere cuantiosos recursos y por ahora el Estado no parece estar interesado en buscar los recursos para cumplir esta tarea.

De todas maneras,  es un hecho que mientras permanezcan los depósitos de basura a cielo abierto, se permita la existencia de aguas estancadas y de malezas tupidas, los riesgos en las zonas de trópico permanecerán latentes para la humanidad.

Riesgos en el control

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Fuente: Instituto Departamental de Salud de Nariño

La complejidad para atacar el mal es alta y si no se siguen los procedimientos que se recomiendan, por ejemplo para casos de fumigación, es muy posible que se esté volviendo mucho más resistentes a los zancudos y que ya no caigan por acción de los pesticidas.

Si bien existen métodos que recurren a bacterias para contrarrestar a  las larvas, cuando ya hay una presencia masiva de zancudos se procede con tareas de fumigación, utilizando productos que generan riesgos considerables para la salud de las personas y los seres vivos y también afecta los cultivos. El Malatión, el fungicida más usado para estas tareas goza del rechazo de los movimientos ambientalistas, animalistas y defensores de todo tipio de vida.