Las primeras prohibiciones de la marihuana fueron claramente racistas

La ruta del cannabis. Primeras prohibiciones y censuras. “El temor del placer”.Víctor Chaves Rodríguez

El uso recreativo de la Marihuana se abre paso en el mundo entero.
El uso recreativo de la Marihuana se abre paso en el mundo entero.

Varios cientos de años después de la primera prohibición oficial al consumo fumado del cáñamo del cannabis en Estados Unidos, la marihuana es poseedora ya de una ruta clara hacia la legalización global de su consumo.

Pero para conocer un poco las razones que llevan a que la yerba hoy sea alineada en muchas partes del mundo con las drogas alucinógenas más peligrosas, es necesario revisar un poco, a sabiendas de que más temprano que tarde todo esto no será más que una anécdota.

Cuenta la historia que los granjeros del sur de Estados Unidos, por allá a finales del Siglo XVIII, preocupados por ciertos sobresaltos en el ritmo de producción, decidieron hacerle seguimiento a algunas de las actividades sociales y culturales que se llevaban a cabo en las galeras en donde permanecían los negros traídos como esclavos desde África.

Notaron por ejemplo, que en cada breve momento de descanso, estos se dedicaban a fumar una “especie de cáñamo”, con un olor muy peculiar y profundo, que inicialmente los  ponía eufóricos y que, según los gamonales y hacendados era el combustible para que los varones alcanzaran el más alto grado de excitación sexual, lo que se convertía luego en muchos hijos con los que compartir el pírrico pan.

Por supuesto, los esclavistas no necesitaron de un concepto científico para tomar tal decisión, pues simplemente se trataba de una pequeña arbitrariedad más con las costumbres y expresiones culturales y místicas de los negros de ese entonces.

Las primeras prohibiciones de la marihuana fueron claramente racistas
Las primeras prohibiciones de la marihuana fueron claramente racistas

Permanencia en el tiempo

De alguna manera se puede decir que la prohibición permaneció en el tiempo y cruzó hacia otros espacios hasta convertirse en una medida mundial que muy pocos juzgaron, la mayoría acogió  sin discusión  y una minoría que hoy crece como la espuma, violó para gozo y disfrute, en términos generales, pues hay muy pocos casos que pueden relacionar hechos de violencia con consumo de marihuana, por ejemplo, así como tampoco se conocen casos de cáncer de pulmones por consumo de la yerba.

Por el contrario, se sabe de la existencia de documentos muy antiguos y también narraciones que destacan los poderes terapéuticos de la marihuana en ciertos tipos de pacientes, desde mucho antes de que se comenzara a globalizar su prohibición.

La utilización medicinal de este cáñamo también se conoce entre habitantes nativos del continente americano y de otros rincones del mundo desde tiempos milenarios y por eso hoy no extraña su utilización entre pacientes con cáncer que se someten a procesos como quimio o radio terapia en algunos países

También se sabe del uso místico y religioso que el cannabis tiene en regiones de la Gran China y en otras partes de Asia, lo mismo que en Oceanía.

Entonces, ¿se pueden explicar por ejemplo, las razones  por las cuales la marihuana es incluida en la lista de los alucinógenos artificiales? O ¿las razones que llevan a los empresarios de la ciencia y la investigación formal a ignorar sus bondades terapéuticas?

Lo cierto es que el mito de los daños por el consumo de la marihuana ya es ancestral y de a poco, a veces más lento que rápido, se trabaja en su desmonte.

El temor por el placer

Charles Baudelaiore, poeta e investigador francés  habla en su publicación “Los paraísos artificiales”  del “temor por el placer”, haciendo referencia a la autocensura social hacia el hachís, uno de los productos que se puede obtener del cáñamo del cannabis.

Al promediar el siglo XIX, el uso de la marihuana fumada era muy popular en ciertos círculos intelectuales y artísticos. Se hacía con fines estimulantes y casi se puede asegurar que el uso fumado del cannabis propiciaba el jolgorio y los mayores momentos de alegría colectiva y social.

Por supuesto esto mantenía en sobre salto a las elites conservadoras, azuzadas  también desde las jerarquías eclesiásticas, que alegaban que el consumo de este tipo peculiar de cigarrillo acercaba más al Diablo que a Dios, definitivamente.

Pero de alguna manera, las prohibiciones y censuras le daban un plus al consumo de cigarrillos de hachís o marihuana y así permaneció a lo largo de los años siguientes, como se verá en la próxima entrega.