Falsos positivos de la justicia, una denuncia en crecimiento. 

Por Víctor Chaves Rodríguez

victorchaves@narino.info

Un grueso número de internos por delitos relacionados con violaciones a ley 30 de 1986 en las cáceles de Nariño, está convencido de que fue engañado mediante argucias jurídicas que hoy lo tienen pagando dolorosas penas, sin que nadie se apiade de cada uno de ellos.

La mayoría son jóvenes, hombres y mujeres, que fueron utilizados por los  capos de la distribución interna, bien sea como jíbaros o como mulas, para transportar la base de coca o alcaloide hacia los centros de acopio, sin que tengan alguna otra certeza o detalle sobre este negocio. Más del 90 por ciento de ellos asegura que terminaron involucrados en esta actividad ante la carencia de oportunidades legales para poder llevar el pan a casa.

Las conclusiones se desprenden del trabajo que adelantan investigadores muy profundos en todo lo  relacionado con cultivos ilícitos, procesamiento, distribución y consumo de drogas alcaloides, entre otros temas como Darío González Poso y Pedro Arenas, miembros del Observatorio de Políticas de Energía y Drogas en Colombia y de otras organizaciones interesadas en estos asuntos a nivel nacional, sub regional y mundial.

También se recogieron conceptos y argumentos de los internos y del personal carcelario tanto a nivel de vigilancia como de administración, a través de la estrategia de Agenda de Paz Nariño, una iniciativa que se promueve para buscar la construcción de iniciativas y activos de paz desde las propias territorialidades, incluyendo a los pobladores de los centros penales.

Foto: https://radiomacondo.fm/
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Un engaño que se visibiliza

Un poco con temor y desconfianza al comienzo, pero luego con la sinceridad de quien siente que además de haber cometido un error craso, también fue varias veces engañado, el recluso por asuntos de producción de cultivos ilícitos o de narcotráfico, termina por confesar que su mayor preocupación principal tiene que ver con el estado de abandono de sus hijos, pues nadie se hace cargo de aquellos que se dejan a la deriva mientras se paga una pena.

Con dolor estos internos reconocen que, muchas veces por ignorancia y otras veces por el afán de comenzar a pagar de inmediato por el error cometido, cedieron ante las presiones de las autoridades, bien sea a través de los miembros de la fiscalía, la policía o hasta de los mismos jueces y terminaron firmando un reconocimiento de unas penas, de las cuales muchos no tienen ni siquiera una percepción de lo que se trata.

“Mire, lo que han hecho con nosotros tiene nombre: se trata de una forma de Falsos Positivos Judiciales en la que aparecen involucrados tanto los miembros de la Policía, como los de la fiscalía, el CTI y también los señores jueces, que con el argumento de que se deben descongestionar los juzgados terminan mandándonos a las cárceles a nosotros, que poco o nada tenemos que ver con el asunto del narcotráfico, mientras que los jefes del delito siguen tranquilos allá afuera”, sostuvo “Milton”, un recluso de Tumaco que alcanzó a trabajar como profesor temporal en una escuela antes de tener que meterse a llevar base de coca “hasta el puerto”, para obtener recursos para el sustento de sus tres hijas.

Versiones similares o aproximadas a estas  se escucharon también en los centros penitenciarios de Pasto e Ipiales.

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Foto: https://www.eluniversal.com.co/

Presión por la pena anticipada

Los reclusos por asuntos de cultivos ilícitos o narcotráfico narran que la presión para que el reconocimiento del delito se haga de inmediato y se logre el supuesto beneficio de la pena anticipada, comienza desde el mismo instante en que se produce la captura.

“Los policías y los miembros del CTI nos aseguran que si reconocemos la falta de inmediato, el juez nos dará la casa por cárcel y que solo pagaremos 2 o 3 años como máximo, porque de lo contrario, nos podrían encerrar durante 15 años o más”, asegura “Milton”.

En otras versiones se insiste en que también los jueces participan en este juego de presión que busca una solución fácil para este tipo de casos, sin que se ahonde en asuntos como el perfil de las personas a quienes se está llevando tras las rejas y también se tenga en cuenta que los grandes negociantes del narcotráfico a nivel interno, permanecen tranquilos y sin ningún tipo de riesgo.

“El personal de guardia en cárceles como las que hay en Nariño sabe que los internos por delitos relacionados con narcotráfico o cultivos ilícitos no son grandes delincuentes, sino más bien chivos expiatorios de los llamados capos o jefes del negocio que gozan siempre de libertad, así muchas veces se sepa en donde están”, sostuvo “Alicia”, dragoneante del Instituto Nacional Penitenciario, Inpec, que aceptó, con muchos temores y precauciones, dar una declaración sobre este asunto.

Para el investigador Darío González Poso esta figura de “Falsos Positivos Judiciales” hasta ahora empieza a visibilizarse y a tomar algo de forma, pues siempre  había permanecido oculta detrás de otros asuntos, de pronto más dramáticos, del narcotráfico o de la situación carcelaria en Colombia.