Por Victor Chaves Rodriguez

Cine, canto, danza y política: ingredientes para un buen debate. Muchas proyecciones fílmicas, que exhiben el esplendor coreográfico de grandes bailarines, esconden intenciones que están relacionadas con la política.

El cine ha sido utilizado como vehículo de comunicación, bien sea a través de mensajes directos o en otras ocasiones mediante acciones disfrazadas que tienen intencionalidades políticas ocultas.

Para bien o para mal, el cine artístico y también el biográfico o histórico se pueden incluir entre los que se han manipulado para atacar contradictores o para hacer propaganda de sistemas, propuestas o simplemente de formas de vida.

Sol de medianoche: crítica a la vida comunista

Entre 1984 y 1985, mientras el mundo siente el advenimiento de cambios profundos como el final de la Guerra fría, Taylor Hackford, director norteamericano coloca en las salas de cine de su país, Sol de medianoche, un drama que cuenta la historia de una bailarín soviético que se exilia en Occidente y por cuestiones fortuitas se ve obligado a regresar a su país de origen.

Allí es sometido a un proceso de reintegración social y sicológica, siendo obligado a convivir con un americano negro que estaba allí por su propia voluntad. Pese a que al comienzo hay fricciones entre los dos personajes, no demoran en darse cuenta que el arte, más exactamente la danza, es el elemento común entre ellos.

Es este aspecto el que le da verdadero realce a la producción, según la crítica de la época. La película es protagonizada por Mikhail Baryshnikov, uno de los bailarines rusos de todos los tiempos, aún después cuando tomó la ciudadanía estadounidense, y por Gregory Hines, fiel exponente de la danza propia del afro norteamericano. Un par de escenas de baile entre los dos artistas son consideradas memorables por los entendidos de este arte, pese a lo cual no se pudo disimular demasiado el deseo de degradar al comunismo como forma social de vida.

La vida es mejor en libertad

Melodía de la vida (Les uns et les autres (bolero), título original en francés), es una película de 1981 dirigida por el reconocido Claude Lelouch, que cuenta una historia de aproximación épica alrededor de cuatro familias en Rusia, Estados Unidos, Alemania y Francia, a lo largo de la época previa, durante y posterior a la II Guerra Mundial La idea de esta película es hacer una reivindicación de la vida, por encima de las actitudes políticas totalitarias, en un marco en que lo artístico y lo coreográfico tienen mucho que ver para que al final se produzca un encuentro lúdico de gran envergadura.

Las críticas le llovieron desde los medios de comunicación de corte socialista, que alegaron aunque se intentó hacer un rechazo a los estados extremistas, al final se terminó haciendo una reivindicación de los modelos capitalistas o de corte norteamericano.

Nijinsky, estética sexual de la danza llevada al cine

Herbert Ross, afamado director, intentó con Nijinsky, en 1979 hacer una narración de reconocimiento a quien durante mucho tiempo fue considerado uno de los más importantes bailarines de ballet, en la Rusia de comienzos del siglo XX.

La vida del artista fue grande en lo estético, pero muy golpeada en su intimidad, pues para él siempre fue difícil definir su sexualidad ante una sociedad más dada a condenar antes que a asumir o aceptar actitudes que se salieran de lo normal.

Ross intentó hacer una representación muy apegada a la realidad histórica y para ello invirtió muchos recursos en el montaje de los escenarios. Las obras de ballet que se presentaron también fueron aplaudidas por la crítica, que sin embargo lamentó que muchos aspectos de la particularidad del artista no se hubieran tratado con claridad.

Cine artístico y político en el aula de clase

Como herramientas ideales para el estudio de momentos históricos, sociales, culturales y políticos, estas películas biográficas de grandes artistas de la danza y el ballet cumplen con sus objetivos.

También si se quiere conocer la vida de los grandes exponentes del baile hecho arte. Los docentes deben tener cuidado a la hora de hacer una descripción del contenido de las películas y sobre todo de la intencionalidad política de los directores.