Las nuevas lógicas de lo rural y las implicaciones de lo local en la construcción de Paz [Entrevista]. Narino.info participó, en el mes de febrero de 2015, del Segundo Seminario Regional Sur Occidente, realizado en Popayán (Cauca) y organizado por la Fundación Planeta Paz, en el marco de la construcción de la Agenda Común para la Paz desde los Territorios.

El seminario tuvo como prioridad dar continuidad al espacio de encuentro y discusión entre diversos procesos sociales populares de la región Sur Occidente, con el fin de avanzar en la definición de unos elementos comunes para la construcción de la paz  a nivel regional y generar acuerdos para el fortalecimiento de los procesos de articulación territorial.

Narino.info logró hablar con Carlos Salgado, director de Planeta Paz, con quien se dialogó sobre temas concretos desde los cuales se debe pensar la construcción de paz en los territorios, entre ellos: globalización, lo rural, lo local, los movimientos sociales y la relación que deben asumir las agendas locales de paz con los acuerdos de La Habana.

¿Cómo pensar la paz en la actual globalización?

No hay una sola forma de globalización. Hay una globalización hegemónica sin duda, pero también hay otras múltiples globalizaciones que recogen las propuestas, proyectos, reivindicaciones y agendas  de diversos movimientos sociales alrededor del mundo, que plantean formas de organización de la vida social, política y cultural para estos tiempos.  Estas formas adquieren cada vez mayor fuerza en el escenario mundial. Como resultado, están las dinámicas políticas que se dan en el mundo y en Colombia, que nos ayudan a pensar que otro mundo es posible.

Dentro de esas tendencias y lógicas están las nuevas alternativas que van construyendo una idea de paz con características que no pueden pensarse solo en lo local sino que se interconectan, se relacionan con las miradas globales y alternativas que tienen con el territorio, con lo cual, hoy, pensamos la Paz.

Un territorio como la gente lo quiere, no como se lo impone, muchas veces, el interés externo. Hoy en día, se conecta con otras formas de pensar el territorio más allá de las fronteras, de tal manera que se está creando una idea global de que los territorios necesitan sus propios espacios vitales y que son desde la gente que se reconstruyen esas lógicas de paz.

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Febrero de 2015, del Segundo Seminario Regional Sur Occidente, realizado en Popayán (Cauca)

¿Qué implica lo local para la paz?

La paz no sólo tiene una expresión en lo local sino también una expresión global y nos compete en lo individual, familiar y rompe en el hogar, no en el sentido que lo destruya, sino que éste tiene que conectarse con esas formas distintas de ver los territorios, porque lo que hacemos hoy, por ejemplo, en términos de extraer recursos minerales del territorio impacta a otros, no sólo los aledaños sino aquellos que están más allá de nuestra frontera.

Nada de lo que hagamos en lo local, hoy en día, deja de tener impactos globales y nada de las cuestiones globales deja de tocarnos en lo local. La  paz se va construyendo de esa manera, lo cual quiere decir que no debemos esperar que lleguen las soluciones desde afuera para las dinámicas locales.

¿Cuál es  la responsabilidad que deben asumir los movimientos sociales?

Es muy sencillo, o los movimientos sociales asumimos la construcción de la paz o no la construyen, a partir de intereses que quieren, muchas veces, mirar las implicaciones de manera unidereccional como la eficiencia, la competitividad y la conectividad que solo se estiman en una lógica del mercado. También hay muchas lógicas del mercado o de los mercados. Entonces, o los movimientos sociales nos involucramos en esa construcción o alguien nos la construye.

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El Nariñense Luis Eduardo Calpa realiza intervención en el Segundo Seminario Regional Sur Occidente, realizado en Popayán (Cauca)

¿Por qué es necesario entender de otra manera lo rural en la construcción de Paz?

El discurso y la práctica han cambiado desde el punto de vista de la lógica del capital. En trabajos realizados por Planeta Paz, hemos encontrado, por ejemplo, que hay alrededor de 15 enfoques sobre lo rural que pugnan entre sí, por tratar de redefinirlo; hay cinco expresiones de lo rural desde el punto de vista de la economía convencional, nueve formas alternativas de entender lo rural, pero además, existen políticas que se definen desde fuera de lo rural, lo cruzan y lo empatan como las políticas mineras que usualmente no se entienden como políticas pero que impactan el mundo rural. También están las políticas de cambio climático, por ejemplo, usualmente, la acción que deben hacer, también tiene relación con lo rural.

Hay que entender que ese viejo concepto de lo rural, que lo ligaba netamente con lo agrícola, a unas islas productivas, básicamente de agricultura comercial y de apoyo a la ganadería, y a la acuicultura y floristería no son las formas de entender lo rural hoy en día.

Existe una tensión entre las concepciones que se derivan de lo convencional y la manera que las concepciones alternativas entienden el territorio, porque significan ni más ni menos que la vida. Lo rural es lo que está fuertemente en disputa, porque es la base de muchas cosas de recomposición del capital, en cuanto a la explotación de minerales, la biodiversidad, el agua, entre otras, por tanto, lo rural se vuelve estratégico para la construcción de la paz.

¿Por qué es importante que las agendas locales de paz estén relacionadas y fundamentadas con los Acuerdos de La Habana?

El conflicto colombiano ha cobrado vida en lo local independiente de que actor armado legal o ilegal tenga acciones a nivel nacional o local. Lo particular es que cualquiera que sea, no se comporta de igual manera en los territorios, dada la disposición de recursos o de población. Es en lo local donde se comporta de manera específica, donde explota un recurso, donde captura lo público, donde agrede a la población o la vincula a sus estrategias.

Lo local es el escenario concreto de las expresiones del conflicto, por tanto, tiene que ser la base de la construcción de la paz en este momento. De hecho, lo ha venido haciendo a partir de las iniciativas que desarrolla, pero en el momento actual, cobra mayor importancia, precisamente por eso, porque son los conflictos locales los que nos ayudan a que lo macro tenga lógica. Entonces, lo local que es el lugar de la disputa por los recursos, se vuelve sustancial para que las agendas que allí se construyen, sean las que permitan que la gente permanezca en el territorio y se apliquen los derechos de todo orden.