4 de enero se desarrolla con perfumados ¿Dónde quedó la Familia Castañeda? En el desfile del 4 de enero, del Carnaval de Negros y Blancos, estuvo ausente el verdadero sentido de la Familia Castañeda. Fue una pasarela, que sin despreciar, estuvo conformada, en su mayoría, por los llamados “perfumados” (niños ricos de Pasto), con sus disfraces “impecables y bonitos” que en el fondo no representan este día tan importante.

La presencia de los “Perfumados” significa que el desfile está siendo usurpado por las familias aristócratas de la ciudad que no simbolizan la esencia cultural, social y popular de los pastusos con el carnaval.

Recordemos que “la Familia Castañeda… celebra la llegada de una familia campesina compuesta de personajes coloridos que llegó a San Juan de Pasto desde El Encano en 1929 o desde el Putumayo, aunque se desconoce su destino, se sugiere que iban en peregrinación al santuario de Las Lajas al sur de Nariño”.

Para el Carnaval de Negros y Blancos de Pasto, la Familia Castañeda significa la presencia misma del campesino migrante y propio del Sur, que con sus corotos, animales, productos y representaciones cotidianas visitan al carnaval, mediante un intercambio cultural y heterogéneo de una manifestación social transformada en cultura e identidad.

Es lamentable que las organizaciones y personas que lideran la planificación del carnaval –también los ciudadanos- no comprendan que la esencia de esta manifestación no puede ser cambiada por un colorido vacío que conlleva a un simple espectáculo, que aprovechan los medios para escribir artículos turísticos.

El carnaval en su total expresión, como patrimonio que es, debería dar posibilidad de una participación real de los grupos, expresiones y manifestaciones étnicas, culturales e históricas que componen su heterogeniedad, sin embargo, la tendencia es representarlos por grupos sociales urbanos que no o poco conocen el sentido real y profundo del carnaval como patrimonio e identidad ¿Dónde están los campesinos?

Esta opinión, seguramente, para muchos será una herejía o un artículo mal escrito o poco argumentado, pero es una evidencia clara del proceso de privatización que sufren algunas prácticas del carnaval. Entendida la privatización no únicamente como aquello que está relacionado con lo económico sino con la limitación participativa de los sectores pastusos en todos sus niveles y esferas.

Por Natalia Cuastumal