cepeda-uribe-debate

La moraleja que deja el debate Cepeda-Uribe. Mientras se realizó el debate Cepada-Uribe, que buscaba encontrar los posibles nexos de paramilitarismo de Uribe, en las redes sociales se lanzaban arengas o mensajes de respaldo para los dos senadores. Unos decían que Uribe es paramilitar y cobarde, otros decían que Cepeda es guerrillero y terrorista. Otros anunciaban sabotaje en la transmisión. En fin, se evidenciaron posturas diversas  en torno a este debate tan polémico, mediático y cuestionado a nivel nacional.

Sin embargo, durante y hasta terminar la transmisión, se puede concluir que el Senado de la República y toda la rama legislativa pasan por un deterioro profundo; que la justicia y la rama judicial evidencian una insuficiencia en el País, y que los ciudadanos pasamos por una inestabilidad de pensamiento y análisis, que nos imposibilitan la movilización social y que nos motiva a quedarnos  callados frente a las atrocidades de los gobernantes.

Este debate nos deja como moraleja la insuficiencia de los ciudadanos para cuestionar los problemas de base que desangran a Colombia porque nos limitamos a juzgar, según nuestra hipnosis política, a quién está más cercano  a los paramilitares, guerrilleros, la derecha o la izquierda; pero  no logramos ejercer control político y fomentar la movilización social real: todo se queda en las redes sociales.

Por otro lado, las acusaciones e intervenciones de los senadores frente al tema de posibles nexos con el paramilitarismo y el narcotráfico, se mostraron a manera de pelea de niños mimados para quienes escuchar y respetar no son valores en la política.

Finalmente, aunque, estos debates, son importantes para el país, queda la duda de los intereses sociales e informativos de aquellos que promovieron y cubrieron la transmisión mediáticamente, como en ningún otro debate ¿Qué los motivo?

Al fin de cuentas, seguiremos como siempre, siendo los mismos ciudadanos con los mismos problemas de salud, empleo y educación.